Los tres delitos más graves son: ira, codicia y lujuria. La ira es el resultado violento del deseo frustrado. La codicia es deseo de acumulación. La lujuria es deseo sexual.
Nociones Fundamentales de Endocrinología y Criminología, 1957 también en otra obra
El pobre "Judas", perdió todo, por la "ira", y entro al Avitchi. La "ira", la "lujuria", y la "codicia" son las tres puertas por donde se entra al "abismo". El Avitchi es un "estado" de conciencia al que se puede ingresar en vida. MI amigo ingresó a ese lamentable "estado" de conciencia, y aunque todavía está encarnado, su "yo" inferior ya es un habitante del "Avitchi". Este caso es muy doloroso. Su "íntimo" o Yo superior ya desencarnó, y solo queda animando al vehículo, el "yo" inferior. El Yo divino de todo aquel que entra al abismo, desencarna: que triste es esto.
Apuntes Secretos de un Gurú, 1952 también en otra obra
42. — La codicia, la ira y la lujuria, conducen las Almas al Avitchi.
Voluntad Cristo, 1959 también en otra obra
Así quieren engañar a los hermanos mayores exigiéndonos trabajos de magia negra. Nadie puede coaccionar la mente ajena porque eso es un delito. Hay que respetar la libertad ajena. Aclaremos este capitulo diciendo que por tres puertas se entra al abismo: Ira, Codicia y Lujuria". La ira se disfraza de juez. La codicia se esconde entre los buenos propósitos. La lujuria suele ponerse túnica mística.
Los Misterios Mayores, 1956 también en otra obra
EXPLICACIÓN CONCRETA: Existen dos géneros de codicia; Primera, codicia por el dinero. Segunda, codicia de poderes ocultos. Existe codicia por el dinero cuando lo anhelamos con propósitos Psicológicos, y no para cubrir correctamente nuestras necesidades físicas. Muchos quieren dinero para ganar prestigio social, fama, altas posiciones, etc. No existe codicia cuando conseguimos dinero con el único propósito de cubrir nuestras necesidades físicas.
Curso Esotérico de Kábala
Quien quiera acabar con el EGO, con el YO, debe aniquilar la IRA, la CODICIA, la LUJURIA, la ENVIDIA, el ORGULLO, la PEREZA, la GULA. Sólo acabando con todos estos defectos en todos los NIVELES de la MENTE, muere el YO en forma RADICAL, total y definitiva.
Tratado Esotérico de Astrología Hermética, 1967
La IRA, la CODICIA, LUJURIA, ENVIDIA, ORGULLO, PEREZA, GULA, tienen millares de botellas, millares de pequeños YOES dentro de los cuales está embotellada la ESENCIA.
Tratado Esotérico de Astrología Hermética, 1967 también en otra obra
10-"NO CODICIAR LOS BIENES AJENOS"
Tratado de Alquimia Sexual, 1954
Alegamos siempre necesidad, para justificar codicia. La codicia es la causa secreta del odio, y de las brutalidades del mundo. Estas últimas suelen asumir muchas veces aspectos legales. La codicia es la causa de la guerra y de todas las miserias de este mundo. Si queremos acabar con la codicia del mundo, debemos comprender profundamente que ese mundo está dentro de nosotros mismos. Nosotros somos el mundo. La codicia de los demás individuos está dentro de nosotros mismos. Realmente todos los individuos viven dentro de nuestra propia conciencia. La codicia del mundo está dentro del individuo. Sólo acabando con la codicia que llevamos dentro terminará la codicia del mundo. Sólo comprendiendo el proceso complejo de la codicia en todos los niveles de la mente, podemos llegar a experimentar la Gran Realidad.
Introducción a la Gnosis, 3.ª edición colombiana, 1961
En esa Tenebrosa Región, en esos Infiernos Atómicos de la Naturaleza, encontramos dos tipos específicos de gentes involucionantes: Quiero referirme en forma enfática a los DERROCHADORES y a los AVAROS; dos clases de sujetos que no pueden reconciliarse entre sí jamás, y que una y otra vez se atacan en forma incesante.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
Analizando esta cuestión de fondo debemos aseverar, solemnemente, que es tan absurdo el despilfarro como la avaricia.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
El avaro, aquél que no hace circular el dinero, aquél que egoístamente lo retiene en forma indebida, más allá de lo normal, ostensiblemente está perjudicando a la colectividad, quitando el pan a muchas gentes, empobreciendo a sus semejantes. Por tal motivo está violando la Ley del Equilibrio, la Ley de la Balanza.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
No sería posible el funcionalismo de tal Ley violando todo equilibrio. Ahora podemos explicarnos, claramente, el motivo fundamental por el cual pródigos y avaros, alteran la balanza de pagos y ocasionan funestas consecuencias en el equilibrio Cósmico y humano.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
Quienes violan la Ley, en alguna forma deben recibir su merecido. No es pues extraño encontrar en la antítesis Solar, en el Cuarto Círculo Dantesco, a los pródigos y a los avaros.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
P- Querido Maestro, nos ha hecho usted una exposición en verdad trascendental, sobre el Cuarto Círculo Dantesco; informándonos que ahí moran tanto los pródigos como los avaros. ¿Tendría inconveniente en explicarnos qué tipo de sufrimientos pueden padecer los seres que ahí habitan?
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
En el Casino de Montecarlo, se conocieron muchos casos de suicidio. Jugadores que quedaron en la miseria, que perdieron sus millones, se suicidaron de la noche a la mañana. ¿Qué diremos ahora de estos dos tipos de gentes? Amigos, en los Mundos Infiernos sólo existen resultados, y estos son catastróficos, terribles, espantosos. En el Averno, desesperados, los pródigos y avaros blasfeman contra la Divinidad; maldicen, se combaten mutuamente, se sumergen en espantosa desesperación.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
Es bueno saber, amigos, damas y jóvenes que me escuchan, que en el Cuarto Círculo se hallan perfectamente definidos los pródigos y avaros. ¡Eso es todo!
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
¡Oh amigos! Uno se asombra en esas Regiones al ver a tantos y tantos explotadores de cuerpos y de Almas. Allí jugadores de loterías, y de barajas; allí muchos sacerdotes y jerarcas, místicos que insaciables codician los bienes ajenos.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
Realmente, uno se llena de asombro al ver a tantos prelados y anacoretas, penitentes y devotos que amaron a la humanidad a pesar de su avaricia, viven todos esos perdidos de la Cuarta Región Sumergida creyendo todavía que van muy bien, y lo más grave, es que jamás aceptarían el hecho concreto de que van mal.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
R- Distinguida señora, las personas muy avaras son gentes que se han metalizado demasiado. Le invito pues, a comprender que el Cuarto Círculo es esencialmente metálico o mineral, extremadamente denso.
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
¿Acaso no violan la Ley los pródigos y los avaros? ¿Acaso no alteran el equilibrio de la balanza económica de los pueblos? ¿Acaso no alteran el modus operandi del Eterno-Trogo-Auto-Egocrático-Cósmico-Común? Reflexionad en todo esto, queridos amigos, damas y caballeros...
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
Las gentes están fascinadas por todas las cosas de la vida. Las gentes se olvidan de sí mismas por que están fascinadas. El borracho en la cantina está fascinado por el alcohol, el local, el placer, los amigos y las mujeres. La mujer vanidosa está fascinada ante el espejo por el encanto de sí misma. El rico avaro está fascinado por el dinero y las propiedades. El obrero honrado está fascinado en la fábrica por el duro trabajo. El padre de familia está fascinado en sus hijos. Todos los seres humanos están fascinados y sueñan profundamente. Cuando manejamos un coche nos asombramos al ver a las gentes arrojarse sobre las avenidas y las calles sin importarles el peligro de los coches. Otros se lanzan francamente bajo las ruedas de los automóviles. Pobres gentes... andan dormidas... parecen sonámbulas... Andan soñando con peligro para sus propias vidas. Cualquier clarividente puede verles los sueños. Las gentes sueñan en todo aquello que las tiene fascinadas.
El Matrimonio Perfecto, 1950 (ed. 1966)
Eso de las esperanzas es muy variado; depende de la calidad del muerto. La mayor esperanza de un avaro, aún después de muerto, es conseguir más riquezas, pues tiene la conciencia dormida; la mayor esperanza de un hombre enamorado será pues, conseguir mujeres que le adoren, que lo quieran, que lo idolatren; la mayor esperanza de un hombre profundamente religioso, será entrar a las regiones inefables de la Luz, etc., etc., etc.
Más Allá de la Muerte, 1970 (3.ª edición colombiana, 1975)
¿Y qué diremos de la miseria del avaro MIDAS, con sus absurdas peticiones convertido en un personaje ridículo por incontables siglos?.
Magia de las Runas, 1969
Algunas veces hemos hablado nosotros sobre el “RASGO PSICOLÓGICO CARACTERÍSTICO PARTICULAR”, de cada persona. Ciertamente, cada persona tiene un Rasgo Característico Psicológico; eso es cierto. Unos tendrán como Rasgo Característico la lujuria, otros a la codicia, otros el odio, etc., pero el Rasgo Característico es una suma de varios Rasgos Típicos Particulares.
El Quinto Evangelio «La Destrucción de nuestra Herencia Lunar»
Y he de decirles a ustedes, mis queridos hermanos, que PARA CADA RASGO CARACTERÍSTICO Particular, EXISTE siempre UN EVENTO DEFINIDO, una circunstancia definida: Que un hombre es lujurioso. Obsérvese luego su vida, y siempre habrán circunstancias de lujuria en su vida, acompañadas de determinados problemas... Que otro es borracho. Ése es su Rasgo Característico (obsérvese su vida). Que aquél es codicioso. Bueno, ése es su Rasgo Característico, y alrededor de él habrán cárceles, habrán problemas económicos, abogados, pleitos, etc., etc., etc. Para cada Rasgo Característico Particular, existe siempre una circunstancia, o una serie de circunstancias definidas que se repiten siempre, y siempre, y siempre...
El Quinto Evangelio «La Destrucción de nuestra Herencia Lunar» también en otra obra
Así también existen distintos Niveles del Ser. Lo que internamente somos, espléndidos o mezquinos, generosos o tacaños, violentos o apacibles, castos o lujuriosos, atrae las diversas circunstancias de la vida...
Tratado de Psicología Revolucionaria, 1975
¿Qué atraerá el usurero, el egoísta? ¿Cuántos problemas, cárceles, desgracias? Sin embargo la gente amargada, cansada de sufrir, tiene ganas de cambiar, voltear la página de su historia...
Tratado de Psicología Revolucionaria, 1975
El mundo de la ignorancia está gobernado por el temor, el odio, la codicia y la lujuria. En sus sombrías cavernas vagan los hombres y mujeres que sólo se mueven al vaivén de sus pasiones. Sólo cuando el hombre realiza las verdades espirituales de la vida escapa de ese subterráneo, de esa maldita caverna de murciélagos donde Comazotz, que muchas veces mata con su sola presencia, permanece oculto acechando a sus víctimas. El Sol de la Verdad se levanta en el hombre e ilumina su mundo cuando este eleva su mente desde la oscuridad de la ignorancia y el egoísmo hacia la luz de la sabiduría y el altruismo. Símbolo de este estado de conciencia en el hombre son los ojos de águila que, sobre los tarsos de los pies de Coatlicue, tratan de ver hacia el infinito.
Magia Crística Azteca, 1973
Si nosotros no transformamos las impresiones nada cambiará en nosotros. La lujuria, codicia, orgullo, odio, etc., existen en forma de impresiones dentro de nuestra psiquis que vibra incesantemente.
La Revolución de la Dialéctica pág. 148
Codicia, ¿por qué? Indubitablemente, muchas cosas despertaron en nosotros codicia: el dinero, las joyas, las cosas materiales de toda clase, etc. Esas cosas, esos objetos, llegaron a nosotros en forma de impresiones. Nosotros cometimos el error de no haber transformado esas impresiones en otras cosas diferentes, en una atracción por la belleza, en alegría, etc. Tales impresiones no transformadas, naturalmente se convirtieron en yoes de codicia que ahora cargamos en nuestro interior.
La Revolución de la Dialéctica pág. 149
Así pues, hoy mismo nos toca trabajar sobre las impresiones que tengamos en nuestro interior y sobre sus resultados mecánicos. Dentro tenemos impresiones de ira, codicia, gula, orgullo, pereza y lujuria. También tenemos dentro los resultados mecánicos de tales impresiones, manojo de yoes pendencieros y gritones que ahora necesitamos comprender y eliminar.
La Revolución de la Dialéctica pág. 150
Si no “digerimos” la mala impresión que recibimos (por ejemplo) de un insultador, entonces esa impresión se convierte, dentro de nosotros, en un Yo de venganza. Si no “digerimos” la impresión que nos provoca un copa de vino, obviamente tal impresión se convierte en el Yo de la embriaguez. Si no “digerimos” nosotros la impresión que nos provocara una persona del sexo opuesto, incuestionablemente, tal impresión se convertiría, por lo mismo, en un Yo de lujuria. Si no “digerimos” la impresión que llegue a la Mente relacionada con una fortuna, obviamente, tal impresión puede convertirse en un Yo de codicia.
El Quinto Evangelio «Asimilación Inteligente de las Impresiones» también en otra obra
La lujuria, la codicia, el odio, el orgullo, etc., existen en forma de impresiones dentro de nuestra psiquis y vibran incesantemente; y el RESULTADO MECÁNICO de tales impresiones, han sido todos esos ELEMENTOS INHUMANOS que llevamos dentro, y que normalmente los hemos llamado “Yo” o “Yoes”, que en su conjunto constituyen el mí mismo, el sí mismo, ¿verdad?.
El Quinto Evangelio «Protección Psicológica ante las Impresiones»
El yo gasta torpemente el material psíquico, catexis, en explosiones de ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc. Es lógico que mientras el material psíquico, catexis, no se acumule, el alma no puede ser fabricada. Para fabricar algo se necesita la materia prima, sin la materia prima nada puede ser fabricado porque de nada, nada sale. Cuando el yo comienza a morir, la materia prima comienza a ser acumulada.
La Revolución de la Dialéctica pág. 81
La Esencia se transforma en alma disolviendo el Yo. Este último gasta torpemente el material psíquico en explosiones atómicas de Ira, Codicia, Lujuria, Envidia, Orgullo, Pereza, Gula. Etc. Disuelto el Yo se acaba el gastador y entonces la Esencia se robustece, hasta transformarse en alma que puede ser mortal o inmortal. Es mortal si no recibe el fuego del Espíritu Santo. Ese fuego sagrado sólo resulta de la transmutación inteligente de nuestras secreciones sexuales mediante el Maithuna.
Supremo Mensaje de Navidad 1963–1964
Vienen luego los siete pecados capitales. Cada uno de ellos está personificado por un Yo Elementario. Ira, Codicia, Lujuria, Orgullo, Envidia, Pereza, Gula. Estos son los siete "yoes" diabólicos que viven dentro de nosotros mismos. Después sigue la legión de defectos secundarios. Total el Yo es Legión de Elementarios Diabólicos. Estos elementarios; ya fueron estudiados por Franz Harttmann, viven dentro de los bajos fondos animales del hombre, comen, duermen, se reproducen y viven a expensas de nuestros principios vitales.
Mensaje Supremo de Navidad 1962–1963 también en otra obra
El yo quiere llenarse de honores, virtudes, dinero, etc. El yo quiere placeres, fama, prestigio, etc., y en su loco afán por extenderse, crea una sociedad egoísta en la cual sólo hay disputas, crueldades, codicia insaciable, ambiciones sin límites ni orillas, guerras, etc.
La Revolución de la Dialéctica pág. 126–127
La sociedad es la extensión del individuo. Si el individuo es codicioso, cruel, despiadado, egoísta, etc., así será la sociedad. Es necesario ser sincero consigo mismo; cada uno de nosotros está degenerado y, por lo tanto, la sociedad tiene que ser degenerada inevitablemente. Esto no lo puede resolver el monstruo terrible del materialismo, esto sólo lo puede resolver el individuo a base de su revolución integral.
La Revolución de la Dialéctica pág. 273