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La Gran Rebelión

La línea práctica de su Mensaje de Navidad de 1976–77, capítulo por capítulo y en su orden: la observación de sí mismo, los muchos «yoes» y su muerte, el trabajo sobre los sucesos del día, y el Cristo Íntimo que toma el trabajo en sus manos dentro de uno

176 pasajes 25 capítulos 67 prácticas 4 partes

El mapa

Veinticinco de sus veintinueve capítulos, en su orden, reunidos en cuatro tramos

Toque una parte para ir a ella.

El camino a través del libro: sus capítulos en cuatro tramos, con los pasajes y las prácticas de cada unoCapítulos III a VIIprimera parte · 33 pasajes · 15 prácticasCapítulos X a XVIsegunda parte · 51 pasajes · 19 prácticasCapítulos XVII a XXIItercera parte · 51 pasajes · 17 prácticasCapítulos XXIII a XXIXcuarta parte · 41 pasajes · 16 prácticas

Cada palabra aquí es suya, en el castellano en que él la escribió. Todo sale de La Gran Rebelión tal como la publica gnosis2002.com; nada se tradujo de vuelta desde el inglés. Cada pasaje lleva su capítulo y el párrafo de donde salió, de modo que todo lo que hay en esta página puede volver a encontrarse en el libro. Los capítulos conservan sus títulos y su orden; las cuatro partes solo los reúnen en tramos, y no son suyas.

Empieza donde empieza el dormido. «Es obvio que al identificarnos con todos los sucesos de nuestra existencia despilfarramos inútilmente la energía de la conciencia.»  «El animal intelectual equivocadamente llamado hombre es como una casa llena de mucha gente.»

El trabajo es ver, y después morir. «Solo mediante la auto-observación psicológica permitimos que la luz penetre en nuestras propias tinieblas.»  «Solo eliminando los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos, podemos hacer de nuestra vida una obra maestra.»

Y adónde lleva. «El hombre que verdaderamente trabaje sobre sí mismo con el propósito de despertar conciencia, podrá integrarse con lo divinal.»

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Primera parte — Capítulos III a VII

2 pasajes · 1 práctica

IIILa Felicidad

Huyendo del «Mí Mismo» no se logra la felicidad. Pide al estudiante enfrentarse con el yo, estudiarlo para descubrir las causas del dolor y acabar con él, porque mientras la conciencia siga embotellada en el «Yo Mismo» no podrá conocer la legítima felicidad.

Una práctica

Huyendo del "Mí Mismo", del "Yo Mismo", no se logra la felicidad. Interesante sería "agarrar al toro por los cuernos", observar al "YO", estudiarlo con el propósito de descubrir las causas del dolor. Cuando uno descubre las causas verdaderas de tantas miserias y amarguras, es obvio que algo puede hacer...

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo III también en Suffering

Si se logra acabar con el "Mi Mismo", con "Mis Borracheras", con "Mis Vicios", con "Mis Afectos", que tanto dolor me causan en el corazón, con mis preocupaciones que me destrozan los sesos y me enferman, etc., etc., es claro que entonces adviene eso que no es del tiempo, eso que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, eso que realmente es desconocido para el entendimiento y que se llama: ¡FELICIDAD! Incuestionablemente, mientras la conciencia continúe embotellada, embutida entre el "MI MISMO", entre el "YO MISMO", de ninguna manera podrá conocer la legítima felicidad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo III también en Gluttony, Suffering

7 pasajes · 3 prácticas

IVLa Libertad

La Libertad es algo que hay que conseguir dentro de sí mismo. No se alcanza con conceptos ni opiniones: el estudiante tiene que ver los grilletes del yo, comprenderlos y disolver el mí mismo para experimentarla en forma directa.

La Libertad es algo que hay que conseguir dentro de sí mismo. Nadie puede lograrla fuera de sí mismo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo IV

Nadie podría en realidad experimentar la Libertad en tanto su conciencia continúe embotellada en el sí mismo, en el mí mismo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo IV

Una práctica

Comprender este yo mismo, mi persona, lo que yo soy, es urgente cuando se quiere muy sinceramente conseguir la Libertad. En modo alguno podríamos destruir los grilletes de la esclavitud sin haber comprendido previamente toda esta cuestión mía, todo esto que atañe al yo, al mí mismo. ¿En qué consiste la esclavitud?, ¿Qué es esto que nos mantiene esclavos?, ¿Cuáles son estas trabas?, todo esto es lo que necesitamos descubrir.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo IV

En tanto la conciencia, la esencia, lo más digno y decente que tenemos en nuestro interior, continúe embotellada en el sí mismo, en el mí mismo, en el yo mismo, en mis apetencias y temores, en mis deseos y pasiones, en mis preocupaciones y violencias, en mis defectos psicológicos; se estará en formal prisión.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo IV también en Desire and Will

Mientras el "yo mismo" exista la conciencia estará en prisión; evadirse de la cárcel sólo es posible mediante la aniquilación budista, disolviendo el yo, reduciéndolo a cenizas, a polvareda cósmica. La conciencia libre, desprovista de yo, en ausencia absoluta del mí mismo, sin deseos, sin pasiones, sin apetencias ni temores, experimenta en forma directa la verdadera Libertad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo IV

Una práctica

Cualquier concepto sobre Libertad no es Libertad. Las opiniones que nos formemos sobre la Libertad distan mucho de ser la Realidad. Las ideas que nos forjemos sobre el tema Libertad, nada tienen que ver con la auténtica Libertad. La Libertad es algo que tenemos que experimentar en forma directa, y esto sólo es posible muriendo psicológicamente, disolviendo el yo, acabando para siempre con el mí mismo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo IV

Una práctica

Más vale vernos a sí mismos tal cual somos, observar cuidadosamente todos estos grilletes de la esclavitud que nos mantienen en formal prisión. Auto-conociéndonos, viendo lo que somos interiormente, descubriremos la puerta de la auténtica Libertad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo IV

7 pasajes · 2 prácticas

VLa Ley del Péndulo

Emociones, anhelos y creencias oscilan entre dos extremos, y la verdad está en el centro del péndulo, dentro de nosotros mismos. La mente no puede buscarla; viene cuando se elimina el error y el «yo mismo» queda reducido a polvareda cósmica.

En un extremo del péndulo está la alegría, en el otro el dolor; todas nuestras emociones, pensamientos, anhelos, deseos, oscilan de acuerdo con la Ley del Péndulo. Esperanza y desesperación, pesimismo y optimismo, pasión y dolor, triunfo y fracaso, ganancia y pérdida, corresponden ciertamente a los dos extremos del movimiento pendular.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo V también en The Law of the Pendulum

Lo real, la verdad, es lo que nos interesa; más esto no es cuestión del péndulo, no se encuentra entre el vaivén de las teorías y creencias.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo V también en The Law of the Pendulum

La verdad está en el centro del péndulo, no en la extrema derecha y tampoco en la extrema izquierda.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo V también en The Law of the Pendulum

El concepto que la mente puede forjarse sobre la verdad, jamás es la verdad. La idea que el entendimiento tenga sobre la verdad, nunca es la verdad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo V también en The Law of the Pendulum, The Mind

Una práctica

Ni las corrientes espiritualistas ni sus oponentes materialistas, pueden conducirnos jamás a la verdad. La verdad es algo que debe ser experimentado en forma directa, como cuando uno mete el dedo en el fuego y se quema, o como cuando uno traga agua y se ahoga. El centro del péndulo está dentro de nosotros mismos, y es allí donde debemos descubrir y experimentar en forma directa lo real, la verdad. Necesitamos auto-explorarnos directamente para auto-descubrirnos y conocernos profundamente a sí mismos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo V también en The Law of the Pendulum

Una práctica

Sólo eliminando el error viene la verdad. Sólo desintegrando el "Yo mismo", mis errores, mis prejuicios y temores, mis pasiones y deseos, creencias y fornicaciones, encastillamientos intelectuales y auto-suficiencias de toda especie, adviene a nosotros la experiencia de lo real. La verdad nada tiene que ver con lo que se haya dicho o dejado de decir, con lo que se haya escrito o dejado de escribir, ella solamente adviene a nosotros cuando el "mí mismo" ha muerto.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo V también en The Law of the Pendulum

La mente no puede buscar la verdad porque no la conoce. La mente no puede reconocer la verdad porque jamás la ha conocido. La verdad adviene a nosotros en forma espontánea cuando hemos eliminado todos los elementos indeseables que constituyen el "mi mismo", el "yo mismo". En tanto la conciencia continúe embotellada entre el yo mismo, no podrá experimentar eso que es lo real, eso que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, eso que es la verdad. Cuando el mi mismo queda reducido a polvareda cósmica, la conciencia se libera para despertar definitivamente y experimentar en forma directa la verdad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo V también en The Law of the Pendulum, The Mind

6 pasajes · 2 prácticas

VIConcepto y Realidad

Ningún concepto, por bien razonado que esté, es igual a la realidad. Quien solo ve sus propios conceptos en los fenómenos no ve los fenómenos; hay que morir en sí mismo para que la conciencia despierte y los vea tal cual son.

Incuestionablemente cada cabeza es un mundo y en todos y en cada uno de nosotros existe una especie de dogmatismo pontificio y dictatorial que quiere hacernos creer en la igualdad absoluta de concepto y realidad. Por muy fuertes que sean las estructuras de un razonamiento nada puede garantizar la igualdad absoluta de conceptos y realidad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VI también en Fanaticism

Una práctica

Abrirse a lo nuevo es la difícil facilidad del clásico; desgraciadamente la gente quiere descubrir, ver en todo fenómeno natural sus propios prejuicios, conceptos, preconceptos, opiniones y teorías; nadie sabe ser receptivo, ver lo nuevo con mente limpia y espontánea.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VI también en The Mind

Cuando vemos en los fenómenos de la naturaleza exclusivamente nuestros propios conceptos, ciertamente no estamos viendo los fenómenos sino los conceptos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VI

Una práctica

Existen dos clases de ciencia: la primera no es más que ese podridero de teorías subjetivas que abundan por allí. La segunda es la ciencia pura de los grandes iluminados, la ciencia objetiva del Ser. Indubitablemente no sería posible penetrar en el anfiteatro de la ciencia cósmica, si antes no hemos muerto en sí mismos. Necesitamos desintegrar todos esos elementos indeseables que cargamos en nuestro interior, y que en su conjunto constituyen en sí mismo, el Yo de la Psicología.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VI

En tanto la conciencia superlativa del ser continúe embotellada entre el mí mismo, entre mis propios conceptos y teorías subjetivas, resulta absolutamente imposible conocer directamente la cruda realidad de los fenómenos naturales en sí mismos. La llave del laboratorio de la naturaleza, la tiene en su mano diestra el Ángel de la Muerte.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VI también en Awakening

Cuando el Ego muere, la conciencia despierta para ver la realidad de todos los fenómenos de la naturaleza tal cual son en sí mismos y por sí mismos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VI

11 pasajes · 7 prácticas

VIILa Dialéctica de la Conciencia

Venimos al mundo con un tres por ciento de conciencia despierta y lo derrochamos identificándonos con todo. Pide amar el trabajo esotérico, ver la vida como una película, auto-observarse y eliminar los elementos que constituyen el Ego.

En el trabajo esotérico relacionado con la eliminación de los elementos indeseables que cargamos en nuestro interior, surge a veces el fastidio, el cansancio y el aburrimiento.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII

Una práctica

Incuestionablemente necesitamos volver siempre al punto de partida original y revalorizar los fundamentos del trabajo psicológico, si es que de verdad anhelamos un cambio radical. Amar el trabajo esotérico es indispensable cuando de verdad se quiere una transformación interior completa. En tanto no amemos el trabajo psicológico conducente al cambio, la reevaluación de principios resulta algo más que imposible. Sería absurdo suponer que pudiésemos interesarnos por el trabajo, si en realidad no hemos llegado a amarle.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII

Una práctica

Urge ante todo saber qué es eso que se llama conciencia, pues son muchas las gentes que nunca se han interesado por saber nada sobre la misma.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII

Al venir al mundo todos tenemos en la existencia un tres por ciento de conciencia y un noventa y siete por ciento repartible entre subconciencia, infraconciencia e inconsciencia. El tres por ciento de conciencia despierta puede ser acrecentada a medida que trabajemos sobre sí mismos. No es posible acrecentar conciencia mediante procedimientos exclusivamente físicos o mecánicos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII también en Awakening

Una práctica

Indubitablemente la conciencia solamente puede despertar a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII también en Awakening, Suffering

El pequeño porcentaje de conciencia que la humanidad posee, en vez de ser incrementada suele ser derrochado inútilmente en la vida. Es obvio que al identificarnos con todos los sucesos de nuestra existencia despilfarramos inútilmente la energía de la conciencia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII también en Identification

Una práctica

Nosotros deberíamos ver la vida como una película sin identificarnos jamás con ninguna comedia, drama o tragedia, así ahorraríamos energía concientiva.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII también en Identification

Una práctica

El ciego tampoco percibe la luz física solar, mas ella existe por sí misma. Necesitamos abrirnos para que la luz de la conciencia penetre en las tinieblas espantosas del mí mismo, del sí mismo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII

Una práctica

Mas sería imposible que la luz de la conciencia pudiese penetrar dentro de las tinieblas del yo mismo, si previamente no usáramos el sentido maravilloso de la auto-observación psicológica. Necesitamos franquearle el paso a la luz para iluminar las profundidades tenebrosas del Yo de la Psicología. Uno jamás se auto-observaría si no tuviese interés en cambiar, tal interés sólo es posible cuando uno ama de verdad las enseñanzas esotéricas.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII también en Identification

La conciencia despierta, nos permite experimentar en forma directa la realidad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII también en Awakening

Una práctica

Quien quiera despertar conciencia debe eliminar de su interior todos los elementos indeseables que constituyen el Ego, el Yo, el Mí mismo, dentro de los cuales se halla embotellada la esencia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo VII también en Awakening

Segunda parte — Capítulos X a XVI

9 pasajes · 3 prácticas

XEl Yo Psicológico

Cada uno no es un solo yo sino muchos, una casa llena de gente que riñe y se disputa el mando. Pide auto-observarse en acción de instante en instante y hacer un inventario honrado de lo que nos sobra y de lo que nos falta.

Una práctica

Esta cuestión del mí mismo, lo que yo soy, eso que piensa, siente y actúa, es algo que debemos auto-explorar para conocer profundamente. Existen por doquiera muy lindas teorías que atraen y fascinan; empero de nada serviría todo eso si no nos conociésemos a sí mismos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X

Una práctica

Necesitamos conocernos a sí mismos por vía directa sin el proceso deprimente de la opción. En modo alguno sería esto posible sino nos auto-observáramos en acción de instante en instante, de momento en momento. No se trata de vernos a través de alguna teoría o de una simple especulación intelectiva. Vernos directamente tal cual somos es lo interesante; sólo así podremos llegar al conocimiento verdadero de sí mismos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X también en Identification

Aunque parezca increíble nosotros estamos equivocados con respecto a sí mismos. Muchas cosas que creemos no tener tenemos y muchas que creemos tener no tenemos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X

Una práctica

Nos hemos formado falsos conceptos sobre si mismos y debemos hacer un inventario para saber qué nos sobra y qué nos falta.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X

Somos gente dormida, inconsciente y eso es lo grave. Desafortunadamente pensamos de sí mismos lo mejor y ni siquiera sospechamos que estamos dormidos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X también en Awakening

Todo el mundo cree que se conoce a sí mismo y ni remotamente sospechan que existe "la doctrina de los muchos". Realmente el yo psicológico de cada cual es múltiple, deviene siempre como muchos. Con esto queremos decir que tenemos muchos yoes y no uno solo como suponen siempre los ignorantes ilustrados. Negar la doctrina de los muchos es hacerse tonto a sí mismo, pues de hecho sería el colmo de los colmos ignorar las contradicciones íntimas de que cada uno de nosotros posee. Voy a leer un periódico, dice el yo del intelecto; al diablo con tal lectura, exclama el yo del movimiento; prefiero ir a dar un paseo en bicicleta. Qué paseo ni qué pan caliente, grita un tercero en discordia; prefiero comer, tengo hambre. Si nos pudiésemos ver en un espejo de cuerpo entero, cual somos, descubriríamos por sí mismos en forma directa la doctrina de los muchos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X

El yo que hoy jura amor eterno por la Gnosis, es más tarde desplazado por otro yo que nada tiene que ver con el juramento; entonces el sujeto se retira. El yo que hoy jura amor eterno a una mujer es más tarde desplazado por otro que nada tiene que ver con ese juramento, entonces el sujeto se enamora de otra y el castillo de naipes se va al suelo. El animal intelectual equivocadamente llamado hombre es como una casa llena de mucha gente. No existe orden ni concordancia alguna entre los múltiples yoes, todos ellos riñen entre sí y se disputan la supremacía. Cuando alguno de ellos consigue el control de los centros capitales de la máquina orgánica, se siente el único, el amo, empero al fin es derrocado.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X también en The Mechanical Man

Incuestionablemente lo que la máquina diga o haga en un momento dado, depende exclusivamente del tipo de yo que en esos instantes la controle. Dicen que Jesús de Nazareth sacó del cuerpo de Maria Magdalena siete demonios, siete yoes, viva personificación de los siete pecados capitales.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X también en El Cristo Íntimo, The Mechanical Man

Reflexionando todas estas cosas podemos inferir claramente que lo único digno que nosotros poseemos en nuestro interior es la ESENCIA, desafortunadamente la misma se encuentra enfrascada entre todos esos múltiples yoes de la Psicología revolucionaria. Es lamentable que la esencia se procese siempre en virtud de su propio embotellamiento.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo X

7 pasajes · 3 prácticas

XILas Tinieblas

La inconsciencia es tinieblas; la luz es la conciencia. Aconseja no ocuparse de la vida ajena, conocerse a sí mismo en todos los niveles de la mente y dejar que la auto-observación psicológica haga entrar la luz en las propias tinieblas.

Una práctica

Constantemente recibo cartas y libros de toda especie; los remitentes como siempre interrogándome sobre ésta o aquella escuela, sobre tal o cual libro, yo me limito a contestar lo siguiente: Deje Ud. la ociosidad mental; a Ud. no tiene porqué importarle la vida ajena, desintegre el yo animal de la curiosidad, a Ud. no deben importarle las escuelas ajenas, vuélvase serio, conózcase a sí mismo, estúdiese a sí mismo, obsérvese a sí mismo, etc., etc., etc. Realmente lo importante es conocerse a sí mismo profundamente en todos los niveles de la mente. Las tinieblas son la inconsciencia; la luz es la conciencia; debemos permitir que la luz penetre en nuestras tinieblas; obviamente la luz tiene poder para vencer a las tinieblas. Desgraciadamente las gentes se encuentran auto-encerradas dentro del ambiente fétido e inmundo de su propia mente, adorando a su querido Ego.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XI también en Identification, Laziness, The Science of Meditation

No quieren darse cuenta las gentes de que no son dueños de su propia vida, ciertamente cada persona está controlada desde adentro por muchas otras personas, quiero referirme en forma enfática a toda esa multiplicidad de yoes que llevamos dentro. Ostensiblemente cada uno de esos yoes pone en nuestra mente lo que debemos pensar, en nuestra boca lo que debemos decir, en el corazón lo que debemos sentir, etc.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XI

¿Cómo podría ser equilibrado el humanoide racional? Para que exista equilibrio perfecto se necesita de la conciencia despierta.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XI

Una práctica

Solo la luz de la conciencia dirigida no desde de los ángulos sino en forma plena central sobre nosotros mismos, puede acabar con los contrastes, con las contradicciones psicológicas y establecer en nosotros el verdadero equilibrio interior. Si disolvemos todo ese conjunto de yoes que en nuestro interior llevamos, viene el despertar de la conciencia y como secuencia o corolario el equilibrio verdadero de nuestra propia psiquis.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XI

Si las gentes estuvieran despiertas, cada cual sentiría a sus prójimos en sí mismos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XI también en Awakening

Incuestionablemente luz y conciencia son dos aspectos de lo mismo; donde hay luz hay conciencia. La inconsciencia es tinieblas y éstas últimas existen en nuestro interior.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XI

Una práctica

Solo mediante la auto-observación psicológica permitimos que la luz penetre en nuestras propias tinieblas.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XI

8 pasajes · 2 prácticas

XIILas Tres Mentes

Nombra tres mentes: la Sensual, la Intermedia y la Interior. La fe auténtica y la experiencia directa de la verdad solo nacen a medida que se abre la Mente Interior, y esa apertura empieza cuando uno comienza a observarse y a eliminar sus defectos.

A la primera podemos y debemos llamarla Mente Sensual, a la segunda la bautizaremos con el nombre de Mente Intermedia. A la tercera la llamaremos Mente Interior.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XII también en The Mind

Mente Interior es fundamental para la experiencia directa de la verdad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XII también en The Mind

Abrir la Mente Interior sería lo indicado a fin de salir del mundo de las dudas y de la ignorancia. Esto significa que solo abriendo la Mente Interior nace la fe auténtica en el ser humano.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XII también en The Mind

Quien ha abierto la Mente Interior recuerda sus vidas anteriores, conoce los misterios de la vida y la muerte, no por lo que haya leído o dejado de leer, no por lo que otro haya dicho o dejado de decir, no por lo que se haya creído o dejado de creer, sino por experiencia directa, vívida, terriblemente real.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XII también en The Mind

Una práctica

No seria posible abrir la Mente Interior sino aprendiéramos a pensar psicológicamente. Incuestionablemente cuando alguien empieza a observarse a sí mismo es señal de que ha comenzado a pensar psicológicamente.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XII también en Identification, The Mind

En tanto uno no admita la realidad de su propia Psicología y la posibilidad de cambiarla fundamentalmente, indubitablemente no siente la necesidad de la auto-observación psicológica.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XII

Una práctica

Cuando uno acepta la doctrina de los muchos y comprende la necesidad de eliminar los distintos yoes que carga en su psiquis con el propósito de liberar la conciencia, la esencia, indubitablemente de hecho y por derecho propio inicia la auto-observación psicológica.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XII

Obviamente la eliminación de los elementos indeseables que en nuestra psiquis cargamos origina la apertura de la Mente Interior. Todo esto significa que la citada apertura es algo que se realiza en forma graduativa, a medida que vayamos aniquilando elementos indeseables que llevamos en nuestra psiquis. Quien haya eliminado los elementos indeseables en su interior en un ciento por ciento, obviamente también habrá abierto su mente interior en un ciento por ciento. Una persona así poseerá la fe absoluta. Ahora comprenderéis las palabras del Cristo cuando dijo: "Si tuvieseis fe como un grano de mostaza moveríais montañas".

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XII también en The Mind

12 pasajes · 4 prácticas

XIIIMemoria-Trabajo

Cada defecto psicológico es una persona distinta que vive dentro de nosotros, a veces una que ni sospechamos. La auto-observación los va descubriendo, el Ser pone orden en su eliminación, y la memoria-trabajo guarda el registro de lo que fuimos.

Incuestionablemente cada persona tiene su propia Psicología particular, esto es irrebatible, incontrovertible, irrefutable. Desafortunadamente las gentes nunca piensan en esto y muchos ni lo aceptan debido a que se hallan atrapados en la mente sensorial.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII

Indubitablemente cuando alguien comienza a auto-observarse es señal inequívoca de que ha aceptado la tremenda realidad de su propia Psicología. Es claro que nadie intentaría auto-observarse si no encontrara antes un motivo fundamental. Obviamente quien inicia la auto-observación se convierte en un sujeto muy diferente a los demás, de hecho indica la posibilidad de un cambio.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII también en Identification

Una práctica

Cambiar es algo fundamental, pero ello es imposible si no se inicia la auto-observación psicológica. Es necesario empezar a verse a sí mismo con el propósito de auto-conocernos, pues en verdad el humanoide racional no se conoce a sí mismo. Cuando uno descubre un defecto psicológico, de hecho ha dado un gran paso porque esto le permitirá estudiarlo y hasta eliminarlo radicalmente.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII

En verdad que nuestros defectos psicológicos son innumerables, aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero no alcanzaríamos a enumerarlos a todos cabalmente. Lo grave de todo esto es que no sabemos medir el espantoso realismo de cualquier defecto; siempre le miramos en forma vana sin poner en él la debida atención; lo vemos como algo sin importancia. Cuando aceptamos la doctrina de los muchos y entendemos el crudo realismo de los siete demonios que Jesús el Cristo sacó del cuerpo de María Magdalena, ostensiblemente nuestro modo de pensar con respecto a los defectos psicológicos, sufre un cambio fundamental. No está de más afirmar en forma enfática que la doctrina de los muchos es de origen Tibetano y Gnóstico en un ciento por ciento.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII

Cada defecto psicológico es una persona diferente existiendo dentro de nosotros mismos aquí y ahora. Los siete demonios que el Gran Maestro Jesús el Cristo arrojó del cuerpo de María Magdalena son los siete pecados capitales: Ira, Codicia, Lujuria, Envidia, Orgullo, Pereza, Gula.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII también en The Flower That Is Born

Una práctica

Visto el realismo de los defectos psicológicos, el aspirante desea cambiar, no quiere continuar en el estado en que vive con tanta gente metida dentro de su psiquis, y entonces inicia la auto-observación. A medida que nosotros progresamos en el trabajo interior podemos verificar por sí mismos un ordenamiento muy interesante en el sistema de eliminación.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII

Uno se asombra cuando descubre orden en el trabajo relacionado con la eliminación de los múltiples agregados psíquicos que personifican a nuestros errores. Lo interesante de todo esto es que tal orden en la eliminación de defectos se realiza en forma graduativa y se procesa de acuerdo con la Dialéctica de la Conciencia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII

Los hechos nos van demostrando que el ordenamiento psicológico en el trabajo de eliminación de defectos es establecido por nuestro propio ser interior profundo. Debemos aclarar que existe una diferencia radical entre el Ego y el Ser. El Yo jamás podría establecer orden en cuestiones psicológicas, pues en sí mismo es el resultado del desorden. Solo el Ser tiene poder para establecer el orden en nuestra psiquis. El Ser es el Ser. La razón de ser del Ser es el mismo Ser.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII también en The Being Is the Being

Una práctica

El ordenamiento en el trabajo de auto-observación, enjuiciamiento y eliminación de nuestros agregados psíquicos, va siendo evidenciado por el sentido juicioso de la auto-observación psicológica. En todos los seres humanos se halla el sentido de la auto-observación psicológica en estado latente, mas se desarrolla en forma graduativa a medida que vayamos usándolo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII también en The Being Is the Being

Tal sentido nos permite percibir directamente y no mediante simples asociaciones intelectuales, los diversos yoes que viven dentro de nuestra psiquis.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII

Una práctica

Sin embargo, el sentido de la auto-observación psicológica es algo más profundo, va mucho más allá de los simples enunciados parapsicológicos, nos permite la auto-observación íntima y la plena verificación del tremendo realismo subjetivo de nuestros diversos agregados. El ordenamiento sucesivo de las diversas partes del trabajo relacionadas con el tema este tan grave de la eliminación de agregados psíquicos, nos permite inferir una "memoria-trabajo" muy interesante y hasta muy útil en la cuestión del desarrollo interior. Esta memoria-trabajo, si bien es cierto que puede darnos distintas fotografías psicológicas de las diversas etapas de la vida pasada, juntadas en su totalidad traerían a nuestra imaginación una estampa viva y hasta repugnante de lo que fuimos antes de iniciar el trabajo psico-transformista radical. No hay duda de que jamás desearíamos regresar a esa horrorosa figura, viva representación de lo que fuimos. Desde este punto, tal fotografía psicológica resultaría útil como medio de confrontación entre un presente transformado y un pasado regresivo, rancio, torpe y desgraciado. La memoria-trabajo se escribe siempre a base de sucesivos eventos psicológicos registrados por el centro de auto-observación psicológica.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII

Existen en nuestra psiquis elementos indeseables que ni remotamente sospechamos. Que un hombre honrado, incapaz de tomarse jamás nada ajeno, honorable y digno de toda honra, descubra en forma insólita una serie de yoes ladrones habitando en las zonas más profundas de su propia psiquis, es algo espantoso, mas no imposible. Que una magnífica esposa llena de grandes virtudes o una doncella de exquisita espiritualidad y educación magnífica, mediante el sentido de la auto-observación psicológica descubra en forma inusitada que en su psiquis íntima vive un grupo de yoes prostitutas, resulta nauseabundo y hasta inaceptable para el centro intelectual o el sentido moral de cualquier ciudadano juicioso, mas todo eso es posible dentro del terreno exacto de la auto-observación psicológica.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIII

6 pasajes · 3 prácticas

XIVComprensión Creadora

La vida práctica es el gimnasio y el espejo psicológico. Enseña a sorprender los defectos cuando afloran, a no identificarse con ellos, a separarlos de la psiquis y a comprenderlos a fondo antes de eliminarlos.

El Ser y el Saber deben equilibrarse mutuamente a fin de establecer en nuestra psiquis la llamarada de la comprensión. Cuando el saber es mayor que el ser origina confusión intelectual de toda especie.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIV también en The Level of Being

Una práctica

En el terreno de la vida práctica conviene auto-observarnos con el propósito de auto-descubrirnos. Es precisamente la vida práctica el gimnasio psicológico mediante el cual podemos descubrir nuestros defectos. En estado de alerta percepción, alerta novedad, podremos verificar directamente que los defectos escondidos afloran espontáneamente. Es claro que defecto descubierto debe ser trabajado conscientemente con el propósito de separarlo de nuestra psiquis. Ante todo no debemos identificarnos con ningún yo-defecto si es que en realidad deseamos eliminarlo. Si parado sobre una tabla deseamos levantar ésta para colocarla arrimada a una pared, no sería posible esto si continuáramos parados sobre ella. Obviamente debemos empezar por separar a la tabla de sí mismos, retirándonos de la misma y luego con nuestras manos levantar la tabla y colocarla recargada al muro. Similarmente no debemos identificarnos con ningún agregado psíquico si es que en verdad deseamos separarlo de nuestra psiquis. Cuando uno se identifica con tal o cual yo, de hecho lo fortifica en vez de desintegrarlo. Supongamos que un yo cualquiera de lujuria se adueña de los rollos que tenemos en el centro intelectual para proyectar en la pantalla de la mente escenas de lascivia y morbosidad sexual, si nos identificamos con tales cuadros pasionarios indubitablemente aquel yo lujurioso se fortificará tremendamente. Mas si nosotros en vez de identificarnos con esa entidad, la separamos de nuestra psiquis considerándola como un demonio intruso, obviamente habrá surgido en nuestra intimidad la comprensión creadora. Posteriormente podríamos darnos el lujo de enjuiciar analíticamente a tal agregado con el propósito de hacernos plenamente conscientes del mismo. Lo grave de las gentes consiste precisamente en la identificación y esto es lamentable. Si las gentes conocieran la doctrina de los muchos, si de verdad entendieran que ni su propia vida les pertenece, entonces no cometerían el error de la identificación. Escenas de ira, cuadros de celos, etc., en el terreno de la vida práctica resultan útiles cuando nos hallamos en constante auto-observación psicológica.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIV también en Identification, Jealousy

Entonces comprobamos que ni nuestros pensamientos, ni nuestros deseos, ni nuestras acciones nos pertenecen. Incuestionablemente múltiples yoes intervienen como intrusos de mal agüero para poner en nuestra mente pensamientos y en nuestro corazón emociones y en nuestro centro motor acciones de cualquier clase.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIV

Una práctica

Lo peor de todo esto es que en vez de luchar por independizarnos de todos estos tiranuelos secretos cometemos el error de vigorizarlos y esto sucede cuando nos identificamos. Cualquier escena callejera, cualquier drama familiar, cualquier riña tonta entre cónyuges, se debe indubitablemente a tal o cual yo, y esto es algo que jamás debemos ignorar. La vida práctica es el espejo psicológico donde podemos vernos a sí mismos tal cual somos. Pero ante todo debemos comprender la necesidad de vernos a sí mismos, la necesidad de cambiar radicalmente, sólo así tendremos ganas de observarnos realmente. Quien se contenta con el estado en que vive, el necio, el retardatario, el negligente, no sentirá nunca el deseo de verse a sí mismo, se querrá demasiado y en modo alguno estará dispuesto a revisar su conducta y su modo de ser. En forma clara diremos que en algunas comedias, dramas y tragedias de la vida práctica intervienen varios yoes que es necesario comprender. En cualquier escena de celos pasionarios entran en juego yoes de lujuria, ira, amor propio, celos, etc., etc., etc., que posteriormente deberán ser enjuiciados analíticamente, cada uno por separado a fin de comprenderlos íntegramente con el evidente propósito de desintegrarlos totalmente. La comprensión resulta muy elástica, por ello necesitamos ahondar cada vez más profundamente; lo que hoy comprendimos de un modo, mañana lo comprenderemos mejor. Miradas las cosas desde este ángulo podemos verificar por sí mismos cuán útiles son las diversas circunstancias de la vida cuando en verdad las utilizamos como espejo para el auto-descubrimiento. En modo alguno trataríamos jamás de afirmar que los dramas, comedias y tragedias de la vida práctica resultan siempre hermosos y perfectos, tal afirmación sería descabellada. Sin embargo, por absurdas que sean las diversas situaciones de la existencia, resultan maravillosas como gimnasio psicológico.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIV también en Anger, Identification, Jealousy, Laziness

El trabajo relacionado con la disolución de los diversos elementos que constituyen el mí mismo, resulta espantosamente difícil. Entre las cadencias del verso también se esconde el delito. Entre el perfume delicioso de los templos, se esconde el delito. El delito a veces se vuelve tan refinado que se confunde con la santidad, y tan cruel que se llega a parecer a la dulzura. El delito se viste con la toga del juez, con la túnica del Maestro, con el ropaje del mendigo, con el traje del señor y hasta con la túnica del Cristo. Comprensión es fundamental, mas en el trabajo de disolución de los agregados psíquicos, no es todo, como veremos en el capítulo siguiente.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIV también en The Science of Meditation

Una práctica

Resulta urgente, inaplazable, hacernos conscientes de cada Yo para separarlo de nuestra Psiquis, mas eso no es todo, falta algo más, véase el capítulo dieciséis.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIV

6 pasajes · 2 prácticas

XVLa Kundalini

Comprender un defecto es fundamental pero no basta; la mente por sí misma no puede eliminarlo. Comprendido el defecto, hay que sumergirse en meditación y suplicar a la propia Madre Divina Kundalini, que tiene poder para reducirlo a cenizas.

No está de más aclarar en forma enfática que Dios-Madre, REA, CIBELES, ADONÍA o como queramos llamarle, es una variante de nuestro propio Ser individual aquí y ahora. Concretando diremos que cada uno de nos tiene su propia Madre Divina particular, individual. Hay tantas Madres en el cielo cuantas criaturas existentes sobre la faz de la tierra.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XV también en The Words He Uses, La Madre Divina

La mente por sí misma no puede alterar radicalmente ningún defecto psicológico.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XV

Una práctica

La mente puede rotular cualquier defecto, pasarlo de un nivel a otro, esconderlo de sí misma o de los demás, disculparlo mas nunca eliminarlo absolutamente. Comprensión es una parte fundamental, pero no lo es todo, se necesita eliminar. Defecto observado debe ser analizado y comprendido en forma íntegra antes de proceder a su eliminación.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XV

Necesitamos de un poder superior a la mente, de un poder capaz de desintegrar atómicamente cualquier yo-defecto que previamente hayamos descubierto y enjuiciado profundamente. Afortunadamente tal poder subyace profundamente más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, aunque tenga sus exponentes concretos en el hueso del centro coxígeo, como ya lo explicamos en párrafos anteriores del presente capítulo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XV

Una práctica

Después de haber comprendido íntegramente cualquier yo-defecto, debemos sumergirnos en meditación profunda, suplicando, orando, pidiendo a nuestra Divina Madre particular individual desintegre el yo-defecto previamente comprendido. Esta es la técnica precisa que se requiere para la eliminación de los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos. La Divina Madre Kundalini tiene poder para reducir a cenizas cualquier agregado psíquico subjetivo, inhumano.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XV también en The Flower That Is Born, The Science of Meditation, La Madre Divina

Sin esta didáctica, sin este procedimiento, todo esfuerzo para la disolución del Ego resulta infructuoso, inútil, absurdo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XV también en The Flower That Is Born

3 pasajes · 2 prácticas

XVINormas Intelectuales

Las normas rancias del intelecto no alcanzan lo que no es de la mente. Afirma sin rodeos que solo disolviendo el Ego despierta la conciencia y se abre realmente la mente interior.

La mezquindad intelectual de las mentes rancias es tal que hasta se da el lujo de exigir demostraciones sobre eso que es lo real, sobre eso que no es de la mente. No quieren entender las gentes del entendimiento raquítico e intolerante que la experiencia de lo real sólo adviene en ausencia del ego. Incuestionablemente en modo alguno sería posible reconocer directamente los misterios de la vida y de la muerte en tanto no se haya abierto dentro de nosotros mismos la mente interior. No está de más repetir en este capítulo que sólo la conciencia superlativa del Ser puede conocer la verdad.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVI también en The Being Is the Being, The Mind

Una práctica

Sólo disolviendo el EGO en forma radical y definitiva es posible despertar la conciencia y abrir realmente la mente interior.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVI también en Awakening

Una práctica

En tanto continuemos embotellados dentro de las normas podridas y rancias del intelecto, será algo más que imposible la experiencia de eso que no es de la mente, de eso que no es del tiempo, de eso que es lo real.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVI también en The Mind

Tercera parte — Capítulos XVII a XXII

8 pasajes · 3 prácticas

XVIIEl Cuchillo de la Conciencia

Hacerse consciente de un yo no basta para matarlo: separado, aguarda para volver. Solo ISIS, la Kundalini, puede desintegrarlo, y advierte que no se la confunda con la serpiente descendente, el abominable órgano Kundartiguador.

Algunos psicólogos simbolizan a la conciencia como un cuchillo muy capaz de separarnos de lo que está pegado a nosotros y nos extrae la fuerza. Creen tales psicólogos que la única manera de escapar al poder de tal o cual YO es observarlo cada vez con más claridad con el propósito de comprenderlo para volvernos conscientes del mismo. Piensan esas gentes que así uno se separa eventualmente de este o aquel Yo, aunque sea por el grosor del filo de un cuchillo. De esta manera, dicen, el Yo separado por la conciencia, parece como una planta cortada. Hacerse consciente de cualquier Yo, según ellos, significa separarlo de nuestra Psiquis y condenarlo a muerte. Incuestionablemente tal concepto, aparentemente muy convincente, falla en la práctica. El Yo que mediante el cuchillo de la conciencia ha sido cortado de nuestra personalidad, arrojado de casa como oveja negra, continúa en el espacio psicológico, se convierte en demonio tentador, insiste en regresar a casa, no se resigna tan fácilmente, de ninguna manera quiere comer el pan amargo del destierro, busca una oportunidad y al menor descuido de la guardia se acomoda nuevamente dentro de nuestra psiquis. Lo más grave es que dentro del Yo desterrado se encuentra siempre embotellada cierto porcentaje de esencia, de conciencia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVII

Una práctica

En realidad el "Hijo Ingrato" no progresa jamás en el trabajo esotérico sobre sí mismo. Obviamente "Hijo Ingrato" es todo aquél que desprecia a "ISIS", nuestra Divina Madre Cósmica, particular, individual.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVII también en Gratitude and Kindness, La Madre Divina

ISIS es una de las partes autónomas de nuestro propio Ser, pero derivado, la Serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes, el KUNDALINI. Ostensiblemente sólo "ISIS" tiene poder absoluto para desintegrar a cualquier Yo; esto es irrefutable, irrebatible, incontrovertible.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVII también en The Science of Meditation, La Madre Divina

Una práctica

Es pues urgente no confundir al "KUNDALINI" con el "KUNDARTIGUADOR".

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVII

Ya dijimos en un pasado capítulo que la Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes se encuentra enroscada tres veces y media dentro de cierto Centro Magnético ubicado en el hueso Coxígeo, base de la espina dorsal. Cuando la Serpiente sube, es el KUNDALINI, cuando baja, es el abominable órgano KUNDARTIGUADOR.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVII

Quienes cometen el error de atribuirle a la serpiente ascendente todas las características izquierdas y tenebrosas de la serpiente descendente, fracasan definitivamente en el trabajo sobre sí mismos. Las malas consecuencias del "ABOMINABLE ÓRGANO KUNDARTIGUADOR", sólo pueden ser aniquiladas con el "KUNDALINI". No está de más aclarar que tales malas consecuencias están cristalizadas en el YO PLURALIZADO de la Psicología revolucionaria.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVII

Una práctica

En el "LINGAM NEGRO" embutido en el "YONI" metálico, símbolos del Dios SHIVA, la Divinidad Hindú, está la clave secreta para despertar y desarrollar la Serpiente ascendente o KUNDALINI, a condición de no derramar jamás en la vida el "Vaso de Hermes Trimegisto", el Tres veces grande Dios "IBIS DE THOTH".

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVII

Los TÁNTRICOS negros son diferentes, ellos despiertan y desarrollan el Abominable órgano KUNDARTIGUADOR, la Serpiente tentadora del Edén, cuando cometen en sus ritos el crimen imperdonable de derramar el "Vino Sagrado".

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVII

6 pasajes · 1 práctica

XVIIIEl País Psicológico

Dentro de cada uno hay todo un país, con colonias elegantes y callejuelas peligrosas, y los yoes que nos acompañan deciden dónde vivimos en él. Pide pasar el centro magnético de la personalidad a la esencia, a la conciencia.

Incuestionablemente, así como existe el País Exterior en el cual vivimos, así también en nuestra intimidad existe el país psicológico. Las gentes no ignoran jamás la ciudad o la comarca donde viven, desafortunadamente sucede que desconocen en el lugar psicológico donde se hallan ubicadas. En un instante dado, cualquiera sabe en qué barrio o colonia se encuentra, mas en el terreno psicológico no sucede lo mismo, normalmente las gentes ni remotamente sospechan en un momento dado el lugar de su país psicológico en donde se han metido. Así como en el mundo físico existen colonias de gentes decentes y cultas, así también sucede en la comarca psicológica de cada uno de nosotros; no hay duda de que existen colonias muy elegantes y hermosas. Así como en el mundo físico hay colonias o barrios con callejuelas peligrosísimas, llenas de asaltantes, así también sucede lo mismo en la comarca psicológica de nuestro interior. Todo depende de la clase de gente que nos acompañe; si tenemos amigos borrachos iremos a parar a la cantina, y si estos últimos son calaveras, indubitablemente nuestro destino estará en los prostíbulos. Dentro de nuestro país psicológico cada cual tiene sus acompañantes, sus YOES, éstos lo llevarán a uno a donde deben llevarlo de acuerdo con sus características psicológicas. Una dama virtuosa y honorable, magnífica esposa, de conducta ejemplar, viviendo en una hermosa mansión en el mundo físico, debido a sus YOES lujuriosos podría estar ubicada en antros de prostitución dentro de su país psicológico.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVIII

Aunque parezca increíble, entre el incienso de la oración también se esconde el delito, entre las cadencias del verso también se esconde el delito, bajo la cúpula sagrada de los santuarios más divinos el delito se reviste con la túnica de la santidad y la palabra sublime. Entre los fondos profundos de los santos más venerables, viven los YOES del prostíbulo, del robo, del homicidio, etc. Acompañantes infrahumanos escondidos entre las insondables profundidades del inconsciente.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVIII

Empero son santos, y si todavía no han descubierto esas cosas espantosas de su psiquis, cuando las descubran usarán cilicios sobre su carne, ayunarán, posiblemente se azotarán, y rogarán a su divina madre KUNDALINI elimine de su psiquis esos malos acompañantes que en esos antros tenebrosos de su propio país psicológico los tiene metidos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVIII

La esencia en sí misma es muy hermosa, vino de arriba, de las estrellas y desgraciadamente está metida dentro de todos estos yoes que llevamos dentro.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVIII

Una práctica

Por oposición la esencia puede desandar el camino, regresar al punto de partida original, volver a las estrellas, mas debe libertarse primero de sus malos acompañantes que la tienen metida en los suburbios de la perdición. Cuando Francisco de Asís y Antonio de Padua, insignes maestros Cristificados, descubrieron dentro de su interior los yoes de la perdición, sufrieron lo indecible y no hay duda de que a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios lograron reducir a polvareda cósmica a todo ese conjunto de elementos inhumanos que en su interior vivían. Incuestionablemente esos Santos se Cristificaron y regresaron al punto de partida original después de haber sufrido mucho. Ante todo es necesario, es urgente, inaplazable, que el centro magnético que en forma anormal tenemos establecido en nuestra falsa personalidad, sea transferido a la Esencia, así podrá iniciar el hombre completo su viaje desde la personalidad hasta las estrellas, ascendiendo en forma didáctica progresiva, de grado en grado por la montaña del SER.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVIII también en Suffering

En tanto continúe el centro magnético establecido en nuestra personalidad ilusoria viviremos en los antros psicológicos más abominables, aunque en la vida práctica seamos magníficos ciudadanos. Cada cual tiene un centro magnético que le caracteriza; el comerciante tiene el centro magnético del comercio y por ello se desenvuelve en los mercados y atrae lo que le es afín, compradores y mercaderes. El hombre de ciencia tiene en su personalidad el centro magnético de la ciencia y por ello atrae hacia sí todas las cosas de la ciencia, libros, laboratorios, etc. El Esoterista tiene en sí mismo el centro magnético del esoterismo, y como quiera que esta clase de centro se torna diferente a las cuestiones de la personalidad, indubitablemente se sucede por tal motivo la transferencia. Cuando el centro magnético se establece en la conciencia, es decir, en la esencia, entonces se inicia el regreso del hombre total a las estrellas.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XVIII

11 pasajes · 3 prácticas

XIXLas Drogas

Existe el hombre exterior y el hombre interior. Pide reconocer la propia nadidad, conocer la fe como experiencia directa de lo real, y ver las visiones del drogadicto como alucinaciones del abominable órgano Kundartiguador.

Una práctica

Cuando uno ha podido verificar por sí mismo en forma directa el hecho concreto de dos hombres en uno mismo, el inferior en el nivel normal común y corriente, el superior en una octava más elevada, entonces todo cambia y procuramos en este caso actuar en la vida de acuerdo a los principios fundamentales que lleva en lo hondo de su SER.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

Así como existe una vida externa, así también existe una vida interna. El hombre exterior no es todo, el desdoblamiento psicológico nos enseña la realidad del hombre interior. El hombre exterior tiene su modo de ser, es una cosa con múltiples actitudes y reacciones típicas en la vida, una marioneta movida por hilos invisibles. El hombre interior es el SER auténtico, se procesa en otras leyes muy diferentes, jamás podría ser convertido en robot. El hombre exterior no da puntada sin dedal, siente que le han pagado mal, se compadece de sí mismo, se auto-considera demasiado, si es soldado aspira a ser general, si es trabajador de una fábrica protesta cuando no le ascienden, quiere que sus méritos sean debidamente reconocidos, etc. Nadie podría llegar al nacimiento SEGUNDO, renacer como dice el Evangelio del Señor, en tanto continúe viviendo con la sicología del hombre inferior común y corriente.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX también en The Mechanical Man

Una práctica

Cuando uno reconoce su propia nadidad y miseria interior, cuando tiene el valor de revisar su vida, indubitablemente viene a saber por sí mismo que de ninguna manera posee méritos de ninguna especie.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

Pobres de espíritu o indigentes del espíritu, son realmente aquellos que reconocen su propia nadidad, desvergüenza y miseria interior. Esa clase de seres incuestionablemente reciben la iluminación.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

Es ostensible que la mente enriquecida por tantos méritos, condecoraciones y medallas, distinguidas virtudes sociales y complicadas teorías académicas, no es pobre de espíritu y por ende nunca podría entrar en el reino de los cielos. Para entrar al Reino se hace impostergable el tesoro de la fe. En tanto no se haya producido en cada uno de nosotros el desdoblamiento psicológico, la FE resulta algo más que imposible. La FE es el conocimiento puro, la sabiduría experimental directa.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

Una práctica

La FE fue siempre confundida con las vanas creencias, los Gnósticos no debemos caer jamás en tan grave error.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

La FE es experiencia directa de lo real; vivencia magnífica del hombre interior; cognición divinal auténtica.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

Las extra percepciones del drogadicto tienen su raíz particular en el abominable órgano KUNDARTIGUADOR (la serpiente tentadora del Edén). La conciencia embotellada entre los múltiples elementos que constituyen el Ego se procesa en virtud de su propio embotellamiento. La conciencia egoica deviene pues, en estado comatoso, con alucinaciones hipnóticas muy similares a las de cualquier sujeto que se hallare bajo el influjo de tal o cual droga.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

Indubitablemente las drogas aniquilan los rayos alfa, entonces incuestionablemente viene a perderse la conexión intrínseca entre mente y cerebro; esto de hecho resulta fracaso total.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

El drogadicto convierte al vicio en religión y desviado piensa experimentar lo real bajo el influjo de las drogas, ignorando que las extra-percepciones producidas por la marihuana, el L.S.D., la morfina, los hongos alucinantes, la cocaína, la heroína, el hashis, pastillas tranquilizantes en exceso, anfetaminas, barbitúricos, etc., etc., etc., son meras alucinaciones elaboradas por el abominable órgano KUNDARTIGUADOR.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX también en Clairvoyance

Los drogadictos involucionando, degenerando en el tiempo, se sumergen al fin en forma definitiva dentro de los mundos infiernos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XIX

6 pasajes · 2 prácticas

XXInquietudes

La mayoría ahoga con tonterías la primera corazonada, la íntima inquietud. Pide avivarla y pasar el centro magnético de gravedad a la esencia, cooperando así con el Sol en la obra de hacer hombres solares.

Esa apatía psicológica, esa frialdad que espanta, tiene dos basamentos; primero la ignorancia más tremenda, segundo la ausencia más absoluta de inquietudes espirituales. Falta un contacto, un choque eléctrico, nadie lo dio en la tienda, tampoco entre lo que se creía serio, ni mucho menos en los placeres de la cama. Si alguien fuera capaz de darle al frío imbécil o a la superficial mujercita el toque eléctrico del momento, el chispazo del corazón, alguna reminiscencia extraña, un no sé qué demasiado íntimo, tal vez entonces todo sería distinto. Mas algo desplaza a la vocecilla secreta, a la primera corazonada, al anhelo íntimo; posiblemente una tontería, el hermoso sombrero de alguna vitrina o aparador, el dulce exquisito de un restaurante, el encuentro de un amigo que más tarde no tiene para nosotros ninguna importancia, etc. Tonterías, necedades que no siendo transcendentales, sí tienen fuerza en un instante dado como para apagar la primera inquietud espiritual, el íntimo anhelo, la insignificante chispa de luz, la corazonada que sin saber por qué nos inquietó por un momento. Si esos que hoy son cadáveres vivientes, fríos noctámbulos del club o sencillamente vendedores de paraguas en el almacén de la calle real, no hubieran sofocado la primera inquietud íntima, serían en este momento luminarias del espíritu, adeptos de la luz, hombres auténticos en el sentido más completo de la palabra.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XX también en Imagination, Inspiration, Intuition, Laziness

No hay nadie que en la vida no haya sentido alguna vez una corazonada, una extraña inquietud, desgraciadamente cualquier cosa de la personalidad, por tonta que esta sea, es suficiente como para reducir a polvareda cósmica eso que en el silencio de la noche nos conmovió por un momento. La luna gana siempre estas batallas, ella se alimenta, se nutre precisamente con nuestras propias debilidades.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XX también en Imagination, Inspiration, Intuition

Una práctica

Si alguien hiciera lo que nadie hace, esto es, avivar la íntima inquietud surgida tal vez en el misterio de alguna noche, no hay duda de que a la larga se asimilaría la inteligencia solar y se convertiría por tal motivo en hombre solar.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XX

La clavícula maestra de la obra del Sol está en la disolución de los elementos indeseables que llevamos dentro.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XX

Una práctica

Como quiera que esta raza actual se ha vuelto insoportablemente lunar, terriblemente superficial y mecanicista, ya no sirve para el experimento solar, motivo más que suficiente por el cual será destruida. Para que haya inquietud espiritual continua se requiere pasar el centro magnético de gravedad a la esencia, a la conciencia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XX

Desafortunadamente las gentes tienen el centro magnético de gravedad en la personalidad, en el café, en la cantina, en los negocios del banco, en la casa de citas o en la plaza de mercado, etc. Obviamente, todas éstas son las cosas de la personalidad y el centro magnético de la misma atrae a todas estas cosas; esto es incontrovertible y cualquier persona que tenga sentido común puede verificarlo por sí misma y en forma directa. Desgraciadamente, al leer todo esto, los bribones del intelecto, acostumbrados a discutir demasiado o a callar con un orgullo insoportable, prefieren tirar el libro con desdén y leer el periódico. Unos cuantos sorbos de buen café y la crónica del día resultan magnífico alimento para los mamíferos racionales.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XX

13 pasajes · 6 prácticas

XXIMeditación

Lo único importante es el cambio radical, y la meditación lo sirve. Enseña a no culpar a otros, a reconstruir en meditación las escenas desagradables, a comprender cada yo que interviene en ellas y a pedir a la Divina Madre Kundalini que lo desintegre.

En la vida lo único importante es el cambio radical, total y definitivo; lo demás francamente no tiene la menor importancia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI también en The Science of Meditation

Una práctica

La meditación resulta fundamental cuando sinceramente queremos nosotros tal cambio. En modo alguno deseamos la meditación intrascendente, superficial y vana. Necesitamos volvernos serios y dejar a un lado tantas tonterías que abundan por allí en el seudo-esoterismo y seudo-ocultismo barato. Hay que saber ser serios, hay que saber cambiar si es que en realidad de verdad no queremos fracasar en el trabajo esotérico. Quien no sabe meditar, el superficial, el intonso, jamás podrá disolver el Ego; será siempre un leño impotente entre el furioso mar de la vida. Defecto descubierto en el terreno de la vida práctica, debe ser comprendido profundamente a través de la técnica de la meditación. El material didáctico para la meditación se encuentra precisamente en los distintos eventos o circunstancias diarias de la vida práctica, esto es incontrovertible.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI también en The Science of Meditation

Las gentes siempre protestan contra los eventos desagradables, nunca saben ver la utilidad de tales eventos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI

Una práctica

Nosotros en vez de protestar contra las circunstancias desagradables, debemos extraer de las mismas, mediante la meditación, los elementos útiles para nuestro crecimiento anímico.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI también en The Science of Meditation

La meditación de fondo sobre tal o cual circunstancia agradable o desagradable, nos permite sentir en sí mismos el sabor, el resultado.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI también en The Science of Meditation

Una práctica

Es necesario hacer una plena diferenciación psicológica entre lo que es el sabor trabajo y el sabor vida. En todo caso, para sentir en sí mismos el sabor trabajo, se requiere inversión total de la actitud con que normalmente se toman las circunstancias de la existencia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI

Nadie podría gustar del sabor trabajo en tanto cometiera el error de identificarse con los diversos eventos. Ciertamente la identificación impide la debida apreciación psicológica de los eventos. Cuando uno se identifica con tal o cual acontecimiento, en modo alguno logra extraer del mismo los elementos útiles para el auto-descubrimiento y crecimiento interior de la conciencia. El trabajador Esoterista que regresa a la identificación después de haber perdido la guardia, vuelve a sentir el sabor vida en vez del sabor trabajo. Esto indica que la actitud psicológica invertida antes, ha vuelto a su estado de identificación.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI también en Identification

Una práctica

Cualquier circunstancia desagradable debe ser reconstruida por medio de la imaginación consciente a través de la técnica de la meditación. La reconstrucción de cualquier escena nos permite verificar por sí mismos y en forma directa la intervención de varios yoes participantes en la misma. Ejemplos: Una escena de celos amorosos; en ella intervienen yoes de ira, celos y hasta odio. Comprender cada uno de estos yoes, cada uno de estos factores, implica de hecho profunda reflexión, concentración, meditación.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI también en Imagination, Inspiration, Intuition, Jealousy, The Science of Meditation

La marcada tendencia a culpar a otros es óbice, obstáculo para la comprensión de nuestros propios errores.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI

Una práctica

Desgraciadamente resulta tarea muy difícil destruir en nosotros la tendencia a culpar a otros. En nombre de la verdad hemos de decir que nosotros somos los únicos culpables de las diversas circunstancias desagradables de la vida.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI

Los distintos eventos agradables o desagradables existen con nosotros o sin nosotros y se repiten mecánicamente en forma continua. Partiendo de este principio, ningún problema puede tener una solución final. Los problemas son de la vida y si hubiese una solución final la vida no sería vida sino muerte. Entonces puede haber modificación de las circunstancias y de los problemas, mas nunca dejarán de repetirse y jamás tendrán una solución final. La vida es una rueda que gira mecánicamente con todas las circunstancias agradables y desagradables, siempre recurrente.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI también en The Law of Recurrence, The Mechanical Man

Una práctica

No podemos detener la rueda, las circunstancias buenas o malas se procesan siempre mecánicamente, únicamente podemos cambiar nuestra actitud ante los eventos de la vida. Conforme nosotros aprendamos a extraer el material para la meditación de entre las mismas circunstancias de la existencia, nos iremos auto-descubriendo. En cualquier circunstancia agradable o desagradable existen diversos yoes que deben ser comprendidos íntegramente con la técnica de la meditación. Esto significa que cualquier grupo de yoes interviniendo en tal o cual drama, comedia o tragedia de la vida práctica, después de haber sido comprendido integralmente deberá ser eliminado mediante el poder de la Divina Madre Kundalini. A medida que hagamos uso del sentido de la observación psicológica, este último se irá también desarrollando maravillosamente. Entonces podremos percibir interiormente no solamente a los yoes antes de haber sido trabajados, sino también durante todo el trabajo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI también en The Law of Recurrence, The Mechanical Man, The Science of Meditation

Cuando estos yoes son decapitados y desintegrados, sentimos un gran alivio, una gran dicha.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXI

7 pasajes · 2 prácticas

XXIIRetorno y Recurrencia

Cada existencia vuelve a proyectar la misma película, porque los yoes que cargamos acuden a sus viejos compromisos. Eliminando a esos actores, dice, terminan las escenas de ira, lujuria, envidia y orgullo que se repiten.

Una práctica

Un hombre es lo que su vida: si un hombre no trabaja su propia vida, está perdiendo el tiempo miserablemente. Solo eliminando los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos, podemos hacer de nuestra vida una obra maestra.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXII también en The Law of Recurrence

La muerte es el regreso al principio de la vida, con la posibilidad de repetirla nuevamente en el escenario de una nueva existencia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXII también en Return and Reincarnation

El reingreso existe, el retorno existe; al volver a este mundo proyectamos sobre el tapete de la existencia la misma película, la misma vida. Podemos sentar la tesis de existencias sucesivas; más no de vidas sucesivas porque la película es la misma. El ser humano tiene un tres por ciento de esencia libre y un noventa y siete por ciento de esencia embotellada entre los yoes.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXII también en Return and Reincarnation

Nosotros somos puntos matemáticos en el espacio que servimos de vehículos a determinadas sumas de valores. Dentro de la humana personalidad de cada uno de nosotros existen siempre estos valores que sirven de basamento a la ley de Recurrencia. Todo vuelve a ocurrir tal como sucedió mas el resultado o consecuencia de nuestras acciones precedentes. Como quiera que dentro de cada uno de nosotros existen muchos yoes de vidas precedentes, podemos afirmar en forma enfática que cada uno de aquellos es una persona distinta. Esto nos invita a comprender que dentro de cada uno de nosotros viven muchísimas personas con distintos compromisos. Dentro de la personalidad de un ladrón existe una verdadera cueva de ladrones; dentro de la personalidad de un homicida existe todo un club de asesinos; dentro de la personalidad de un lujurioso existe una casa de citas; dentro de la personalidad de cualquier prostituta existe todo un prostíbulo. Cada una de esas personas que dentro de nuestra propia personalidad cargamos, tiene sus problemas y sus compromisos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXII también en The Law of Recurrence

Lo grave de todo esto es que cada una de esas personas o yoes que dentro de nosotros vive, viene de antiguas existencias y tiene determinados compromisos. El yo que en la pasada existencia tuvo una aventura amorosa a la edad de los treinta años, en la nueva existencia aguardará tal edad para manifestarse y llegado el momento buscará a la persona de sus ensueños, se pondrá en contacto telepático con la misma y al fin vendrá el reencuentro y la repetición de la escena.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXII

El yo que a la edad de veinticinco años se peleó con otro hombre en la cantina o en el bar, aguardara en la nueva existencia la nueva edad de veinticinco años para buscar a su adversario y repetir la tragedia. Se buscan entre sí los yoes de uno y otro sujeto mediante ondas telepáticas y luego se reencuentran para repetir mecánicamente lo mismo. Esta es realmente la mecánica de la Ley de Recurrencia, esta es la tragedia de la vida. A través de millares de años los diversos personajes se reencuentran para revivir los mismos dramas, comedias y tragedias. La humana persona no es más qué una máquina al servicio de estos yoes con tantos compromisos. Lo peor de toda esta cuestión es que todos estos compromisos de la gente que llevamos en nuestro interior se cumplen sin que nuestro entendimiento tenga previamente alguna información. Nuestra personalidad humana en este sentido parece un carro arrastrado por múltiples caballos. Hay vidas de exactísima repetición, recurrentes existencias que nunca se modifican. En modo alguno podrían repetirse las comedias, dramas y tragedias de la vida sobre la pantalla de la existencia, sino existiesen actores. Los actores de todas estas escenas son los yoes que en nuestro interior cargamos y que vienen de antiguas existencias.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXII también en The Law of Recurrence, The Mechanical Man

Una práctica

Si nosotros desintegramos a los yoes de la ira, las escenas trágicas de la violencia concluyen inevitablemente. Si nosotros reducimos a polvareda cósmica a los agentes secretos de la codicia, los problemas de la misma finalizarán totalmente. Si nosotros aniquilamos a los yoes de la lujuria, las escenas del prostíbulo y de la morbosidad finalizan. Si nosotros reducimos a cenizas a los personajes secretos de la envidia, los eventos de la misma concluirán radicalmente. Si nosotros matamos a los yoes del orgullo, de la vanidad, del engreimiento, de la auto-importancia, las escenas ridículas de estos defectos finalizarán por falta de actores. Si nosotros eliminamos de nuestra psiquis los factores de la pereza, de la inercia y de la flojera, las horripilantes escenas de esta clase de defectos no podrán repetirse por falta de actores. Si nosotros pulverizamos los yoes asqueantes de la gula, de la glotonería, finalizarán los banquetes, las borracheras, etc. por falta de actores. Como quiera que estos múltiples yoes se procesan lamentablemente en los distintos niveles del ser, se hace necesario conocer sus causas, su origen y los procedimientos Crísticos que finalmente habrán de conducirnos a la muerte del mí mismo y a la liberación final. Estudiar al Cristo íntimo, estudiar el esoterismo Crístico es básico cuando se trata de provocar en nosotros un cambio radical y definitivo; esto es lo que estudiaremos en próximos capítulos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXII también en Anger, Envy, Gluttony, Greed, Laziness, El Cristo Íntimo, The Law of Recurrence

Cuarta parte — Capítulos XXIII a XXIX

4 pasajes · 1 práctica

XXIIIEl Cristo Íntimo

De nada sirve que Cristo nazca mil veces en Belem si no nace también en nuestro corazón. El Cristo Íntimo nace cuando se ha avanzado bastante en el trabajo psicológico, y solo él puede eliminar los yoes causas.

El Gran KABIR JESÚS también hubo de representar el mismo Drama Públicamente en la Tierra Santa. Aunque Cristo nazca mil veces en Belem, de nada sirve si no nace en nuestro corazón también. Aunque hubiese Muerto y resucitado al tercer día de entre los muertos, de nada sirve eso si no muere y resucita en nosotros también.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIII también en El Cristo Íntimo

Una práctica

El Cristo íntimo, el Fuego Celestial, debe nacer en nosotros y nace en realidad cuando hemos avanzado bastante en el trabajo Psicológico.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIII también en El Cristo Íntimo

El Cristo íntimo debe eliminar de nuestra Naturaleza Psicológica, las mismas causas de error; los YOES CAUSAS. No sería posible la disolución de las causas del EGO en tanto el Cristo Intimo no haya nacido en nosotros.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIII también en El Cristo Íntimo

El Señor Intimo debe hacerse cargo de toda nuestra Psiquis de los Cinco Cilindros de la máquina Orgánica; de todos nuestros procesos Mentales, Emocionales, Motores, Instintivos Sexuales.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIII también en El Cristo Íntimo

10 pasajes · 5 prácticas

XXIVTrabajo Crístico

Cuando adviene el Cristo Íntimo se hace cargo de toda la psiquis. Pide recorrer la Senda del Filo de la Navaja, entregarse al Cristo interior, no apoyarse en la moral convencional, y esforzarse conscientemente suplicando a la Divina Madre Kundalini.

Una práctica

El Cristo íntimo surge interiormente en el trabajo relacionado con la disolución del Yo Psicológico. Obviamente El Cristo interior solo adviene en el momento cumbre de nuestros esfuerzos intencionales y padecimientos voluntarios. El advenimiento del fuego Crístico es el evento más importante de nuestra propia vida.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV también en Suffering, El Cristo Íntimo

El Cristo intimo se hace entonces cargo de todos nuestros procesos mentales, emocionales, motores, instintivos y sexuales. Incuestionablemente El Cristo íntimo es nuestro salvador interior profundo. Él siendo perfecto al meterse en nosotros parecería como imperfecto; siendo casto parecería como sino lo fuese, siendo justo parecería como sino lo fuese.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV también en El Cristo Íntimo

Una práctica

El iniciado debe aprender a vivir peligrosamente; así esta escrito; esto lo saben los Alquimistas. El iniciado debe recorrer con firmeza la Senda del Filo de la navaja; a uno y otro lado del difícil camino existen abismos espantosos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV

En la difícil senda de la disolución del Ego existen complejos caminos que tienen su raíz precisamente en el camino real. Obviamente de la senda del Filo de la Navaja se desprenden múltiples sendas que no conducen a ninguna parte; algunas de ellas nos llevan al abismo y a la desesperación. Existen sendas que podrían convertimos en majestades de tales o cuales zonas del universo, pero que de ningún modo nos traerían de regreso al seno del Eterno Padre Cósmico Común. Existen sendas fascinantes, de santísima apariencia, inefables, desafortunadamente solo pueden conducimos a la involución sumergida de los mundos infiernos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV

Una práctica

En el trabajo de la disolución del Yo necesitamos entregarnos por completo al Cristo Interior. A veces aparecen problemas de difícil solución; de pronto; el camino se pierde en laberintos inexplicables y no se sabe por donde continua; solo la obediencia absoluta al Cristo Interior y al Padre que está en secreto puede en tales casos orientarnos sabiamente.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV también en El Cristo Íntimo

La moral convencional de nada sirve; la moral es esclava de las costumbres; de la época; del lugar. Lo que fue moral en épocas pasadas ahora resulta inmoral; lo que fue moral en la edad media por estos tiempos modernos puede resultar inmoral. Lo que en un país es moral en otro país es inmoral, etc. En el trabajo de la disolución del Ego sucede que a veces cuando pensamos que vamos muy bien, resulta que vamos muy mal.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV

El Cristo en sí mismo siendo uno, aparece como muchos; por eso se ha dicho que es unidad múltiple perfecta. Al que sabe, la palabra da poder; nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquel que LO TIENE ENCARNADO. Encarnarlo es lo fundamental en el trabajo avanzado del Yo pluralizado.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV

Una práctica

El señor de perfección trabaja en nosotros a medida que nos esforzamos conscientemente en el trabajo sobre sí mismos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV

Resulta espantosamente doloroso el trabajo que el Cristo Intimo tiene que realizar dentro de nuestra propia psiquis.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV también en El Cristo Íntimo

Una práctica

Escrito está: "A Dios rogando y con el mazo dando". También está escrito: "Ayúdate que yo te ayudaré". Suplicar a la divina Madre Kundalini es fundamental cuando se trata de disolver agregados psíquicos indeseables, empero el Cristo Intimo en los trasfondos más profundos del mí mismo, opera sabiamente de acuerdo con las propias responsabilidades que él hecha sobre sus hombros.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIV también en El Cristo Íntimo, The Science of Meditation, La Madre Divina

7 pasajes · 2 prácticas

XXVEl Difícil Camino

Cada uno lleva un lado oscuro que no conoce y que proyecta sobre los demás. Lo que tanto criticamos en otros, dice, es justo aquello sobre lo cual hay que trabajar en sí mismo, llevando la luz de la conciencia a ese lado tenebroso.

Una práctica

Incuestionablemente existe un lado oscuro de nosotros mismos que no conocemos o no aceptamos; debemos llevar la luz de la conciencia a ese lado tenebroso de sí mismos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXV

Todo el objeto de nuestros estudios Gnósticos es hacer que el conocimiento de sí mismos se tome más consciente. Cuando se tienen muchas cosas en uno mismo que no se conocen ni se aceptan, entonces tales cosas nos complican la vida espantosamente y provocan en verdad toda suerte de situaciones que podrían ser evitadas mediante el conocimiento de sí. Lo peor de todo esto es que proyectamos ese lado desconocido e inconsciente de sí mismos en otras personas y entonces lo vemos en ellas. Por ejemplo: las vemos como si fuesen embusteras, infieles, mezquinas, etc., en relación con lo que cargamos en nuestro interior. La Gnosis dice sobre este particular, que vivimos en una parte muy pequeña de nosotros mismos. Significa ello que nuestra conciencia se extiende solo a una parte muy reducida de nosotros mismos. La idea del trabajo esotérico Gnóstico es la de ampliar claramente nuestra propia conciencia. Indubitablemente en tanto no estemos bien relacionados consigo mismos, tampoco estaremos bien relacionados con los demás y el resultado serán conflictos de toda especie.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXV

Una práctica

Es indispensable llegar a ser muchísimo más conscientes para consigo mismos mediante una directa observación de sí. Una regla Gnóstica general en el trabajo esotérico Gnóstico, es que cuando no nos entendemos con alguna persona, se puede tener la seguridad de que ésta es la cosa misma contra la cual es preciso trabajar sobre si mismo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXV también en Identification

Lo que se critica tanto en los otros es algo que descansa en el lado oscuro de uno mismo y que no se conoce, ni se quiere reconocer. Cuando estamos en tal condición el lado oscuro de nosotros mismos es muy grande, pero cuando la luz de la observación de sí ilumina ese lado oscuro, la conciencia se acrecienta mediante el conocimiento de sí.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXV también en Hypocrisy, Identification

Así como la Luna tiene un lado oculto que no se ve, un lado desconocido, así también sucede con la Luna Psicológica que cargamos en nuestro interior. Obviamente tal Luna Psicológica está formada por el Ego, el Yo, el Mí Mismo, el Sí mismo. En esta luna psicológica cargamos elementos inhumanos que espantan, que horrorizan y que en modo alguno aceptaríamos tener.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXV

En este camino interior cuando uno cree que va muy mal, sucede que marcha muy bien.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXV

Todos los Códigos morales en el camino interior salen sobrando; una bella máxima o un hermoso precepto moral, en determinados momentos puede convertirse en un obstáculo muy serio para la Auto-Realización íntima del Ser. Afortunadamente el Cristo Intimo desde el mismo fondo de nuestro Ser trabaja intensivamente, sufre, llora, desintegra elementos peligrosísimos que en nuestro interior llevamos. El Cristo nace como un niño en el corazón del hombre pero a medida que va eliminando los elementos indeseables que llevamos dentro, va creciendo poco a poco hasta convertirse en un hombre completo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXV también en Suffering, El Cristo Íntimo

4 pasajes · 1 práctica

XXVILos Tres Traidores

Judas, Pilatos y Caifás, los demonios del deseo, de la mente y de la mala voluntad, están en cada psiquis y crucifican al Señor interior. Muestra al Cristo Íntimo eliminando de sí mismo los elementos de cada defecto.

Una práctica

En el trabajo interior profundo, dentro del terreno de la estricta auto-observación psicológica, hemos de vivenciar en forma directa todo el drama cósmico. El Cristo Intimo ha de eliminar todos los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVI también en El Cristo Íntimo

Los múltiples agregados psíquicos en nuestras profundidades psicológicas gritan pidiendo crucifixión para el señor interior. Incuestionablemente cada uno de nosotros lleva en su psiquis a los tres traidores. Judas, el demonio del deseo; Pilatos el demonio de la mente; Caifás, el demonio de la mala voluntad. Estos tres traidores crucificaron al señor de Perfecciones en el fondo mismo de nuestra alma. Se trata de tres tipos específicos de elementos inhumanos fundamentales en el drama cósmico.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVI también en El Cristo Íntimo, The Three Traitors

El Cristo Intimo no siendo un lujurioso tiene que eliminar de sí mismo los elementos psicológicos de la lujuria. El Cristo Intimo siendo en sí mismo paz y amor debe eliminar de sí mismo los elementos indeseables de la ira. El Cristo Intimo no siendo un codicioso debe eliminar de sí mismo los elementos indeseables de la codicia. El Cristo Intimo no siendo envidioso debe eliminar de sí mismo los agregados síquicos de la envidia. El Cristo Intimo siendo humildad perfecta, modestia infinita, sencillez absoluta, debe eliminar de sí mismo los asqueantes elementos del orgullo, de la vanidad, del engreimiento. El Cristo Intimo, la palabra, el Logos Creador viviendo siempre en constante actividad tiene que eliminar en nuestro interior, en sí mismo y por sí mismo los elementos indeseables de la inercia, de la pereza, del estancamiento. El Señor de Perfección acostumbrado a todos los ayunos, templado, jamás amigo de borracheras y de grandes banqueteos tiene que eliminar de sí mismo los abominables elementos de la gula.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVI también en Anger, Envy, Gluttony, Greed, Laziness, El Cristo Íntimo

Los tres traidores odian mortalmente al Cristo Secreto y le conducen a la muerte dentro de nosotros mismos y en nuestro propio espacio psicológico. Judas el demonio del deseo cambia siempre al señor por treinta monedas de plata, es decir, por licores, dineros, fama, vanidades, fornicaciones, adulterios, etc. Pilatos el demonio de la mente, siempre se lava las manos, siempre se declara inocente, nunca tiene la culpa, constantemente se justifica ante sí mismo y ante los demás, busca evasivas, escapatorias para eludir sus propias responsabilidades, etc. Caifás el demonio de la mala voluntad traiciona incesantemente al señor dentro de nosotros mismos; el Adorable Intimo le da el báculo para pastorear sus ovejas, sin embargo, el cínico traidor convierte el altar en lecho de placeres, fornica incesantemente, adultera, vende los sacramentos, etc.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVI también en Anger, Hatred, Hypocrisy, El Cristo Íntimo, The Three Traitors

5 pasajes · 2 prácticas

XXVIILos Yoes Causas

Detrás de cada defecto hay una causa vinculada a la ley de Causa y Efecto. Esas causas solo ceden ante el arrepentimiento más profundo, los negocios con los Señores del Karma y el trabajo del Cristo Íntimo.

Los múltiples elementos subjetivos que constituyen el ego tienen raíces causales. Los yoes causas están vinculados a las leyes de Causa y Efecto. Obviamente no puede existir causa sin efecto, ni efecto sin causa; esto es incuestionable, indubitable. Sería inconcebible la eliminación de los diversos elementos inhumanos que en nuestro interior cargamos sino elimináramos radicalmente las causas intrínsecas de nuestros defectos psicológicos. Obviamente los yoes causas se hallan íntimamente asociados a determinadas deudas Kármicas.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVII también en The Law of Karma

Una práctica

Solo el arrepentimiento más profundo y los respectivos negocios con los señores de la ley, pueden darnos la dicha de lograr la desintegración de todos esos elementos causales que en una u otra forma pueden conducirnos a la eliminación definitiva de los elementos indeseables. Las causas intrínsecas de nuestros errores, ciertamente pueden ser erradicadas de sí mismos gracias a los eficientes trabajos del Cristo Intimo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVII también en Seventy Times Seven, The Law of Karma

Obviamente los yoes causas suelen tener complejidades espantosamente difíciles.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVII

Una práctica

Ejemplo: Un estudiante esoterista podría ser defraudado por su instructor y en secuencia tal neófito se tornaría escéptico. En este caso concreto el yo causa que originara tal error, solo podría desintegrarse mediante el supremo arrepentimiento íntimo y con negociaciones esotéricas muy especiales.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVII también en The Law of Karma

El Cristo íntimo dentro de nosotros mismos trabaja intensivamente eliminando a base de trabajos concientes y padecimientos voluntarios todas esas causas secretas de nuestros errores.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVII también en El Cristo Íntimo

6 pasajes · 2 prácticas

XXVIIIEl Superhombre

El Sol ha depositado en las glándulas sexuales los gérmenes para el hombre, y pueden desarrollarse o perderse. Pide cooperar eliminando los elementos indeseables, despertar conciencia y no dejarse detener por apegos ni códigos de moral.

Dentro de las glándulas sexuales del animal intelectual el sol ha depositado los gérmenes para el hombre. Obviamente tales gérmenes pueden desarrollarse o perderse definitivamente.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVIII

Una práctica

Si queremos que tales gérmenes se desarrollen, se hace indispensable cooperar con el esfuerzo que el sol está haciendo para crear hombres. El hombre legítimo debe trabajar intensivamente con el propósito evidente de eliminar de sí mismo los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVIII

Si el hombre real no eliminara de sí mismo tales elementos, fracasaría lamentablemente; se convertiría en un aborto de la Madre Cósmica, en un fracaso.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVIII

Una práctica

El hombre que verdaderamente trabaje sobre sí mismo con el propósito de despertar conciencia, podrá integrarse con lo divinal.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVIII

Ostensiblemente el hombre solar integrado con la divinidad, se convierte de hecho y por derecho propio en SUPER-HOMBRE.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVIII

Cualquier código de moral puede detenernos en la marcha hacia el SUPER-HOMBRE. El apego a tales o cuales ayeres, a tales o cuales escenas puede detenernos en el camino que llega hasta el SUPER-HOMBRE. Las normas, los procedimientos, por muy sabios que sean, si se encuentran enfrascados en tal o cual fanatismo, en tal o cual prejuicio, en tal o cual concepto puede obstaculizarnos en el avance hacia el SUPER-HOMBRE. El SUPER-HOMBRE conoce lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno; empuña la espada de la justicia cósmica y está más allá del bien y del mal.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXVIII también en Fanaticism

5 pasajes · 3 prácticas

XXIXEl Santo Grial

El Santo Grial alegoriza el Yoni femenino. Indica transmutar la energía creadora, no derramar el vino sagrado y beber la luz de la Alquimia en vez de hundirse en el frío lunar.

El Santo Grial categoriza en forma enfática al YONI femenino, dentro de esta santa copa está el néctar de la inmortalidad, el Soma de los místicos, la suprema bebida de los Dioses Santos. El Cristo Rojo bebe del Santo Grial en la hora suprema de la Cristificación, así está escrito en el Evangelio del Señor.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIX

Una práctica

Transmutación de la energía creadora es fundamental cuando se quiere beber en el Vaso Santo.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIX

Una práctica

Levantad bien vuestra copa y cuidad de verter ni siquiera una gota del precioso vino. Recordad que nuestro lema divisa es THELEMA (voluntad).

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIX también en Desire and Will

Una práctica

El frío lunar produce involuciones en el tiempo; es necesario beber del vino sagrado de la luz en el vaso santo de la Alquimia.

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIX

Quienes derraman el Vaso de Hermes durante la cópula química, de hecho se convierten en criaturas infrahumanas del sub-mundo. Todo lo que aquí hemos escrito encuentra plena documentación en mi libro titulado «El Matrimonio Perfecto».

La Gran Rebelión, 1975 Capítulo XXIX

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Cómo se hizo. Esta es la edición castellana de The Great Rebellion, hecha a petición del editor. Se tomaron sus 176 pasajes en el mismo orden, y cada uno se buscó en el libro original de Samael Aun Weor, La Gran Rebelión, en la biblioteca de gnosis2002.com. Ningún pasaje se tradujo del inglés. Cada uno se copió del texto de gnosis2002 por programa, no a mano, y después se comprobó, palabra por palabra, que está en su libro y en cada folleto. Los 176 se encontraron.

Cómo se escogieron. Para la edición inglesa se leyó el libro entero, no se buscó en él: cada párrafo lo juzgaron dos lectores independientes con unas instrucciones escritas que preguntaban una sola cosa: ¿necesitaría esto un estudiante para hacer el trabajo que el libro pide? Un tercer lector, que no vio ninguno de los dos veredictos, resolvió los 43 párrafos en que discreparon. Se juzgaron imprimibles 358 párrafos, que forman estos pasajes: 134 prácticas y 224 de la enseñanza que una práctica necesita.

Lo que se queda en el libro. La enseñanza verdadera en que no descansa ninguna práctica del capítulo; la polémica y la exhortación sin instrucción, entre ellas su crítica de la «jerga cientifista» y del materialismo dialéctico; la descripción de los males de la vida moderna; los mitos y las escrituras citadas. Cuatro capítulos no imprimen nada según esa regla, La Vida, La Cruda Realidad de los Hechos, La Jerga Cientifista y El Anticristo, y se leen en el libro mismo.

Lo que se hizo con sus palabras. Nada se parafraseó ni se corrigió; su ortografía queda como la da gnosis2002. Cuando la enseñanza cruza de un párrafo a otro se tomaron todos, sin saltar ninguno: 110 pasajes ocupan más de un párrafo. Una sola vez la parte que la edición inglesa imprime empieza dentro de un párrafo suyo (el pasaje 88), y se tomó solo esa frase. Los títulos de los capítulos son los suyos.

Los números de párrafo (¶) cuentan los párrafos del archivo de gnosis2002, de modo que cualquiera puede volver a encontrar el pasaje. Ese archivo empieza con el Prefacio de Gargha Kuichines, que resume el libro capítulo por capítulo; por eso los números son más altos que en la edición inglesa.

89 pasajes están también en otra obra terminada del estante, y cada uno va marcado. Las obras que ya tienen edición castellana, El Cristo Íntimo y La Madre Divina, se nombran en castellano; las demás, por ahora, en inglés.