Cuando criticamos a otros, violamos la ley del corazón tranquilo.
El Mensaje de Acuario, 1960 también en Los hipócritas fariseos
El «yo» que critica, censura y juzga a los demás, los defectos que proyecta sobre ellos y la autocrítica que nace en su lugar, en sus propias palabras, de los cincuenta y dos libros
El mapa
Toca una parte para ir a ella. Debajo, una luna creciente: en su lado iluminado una figura señala a otra, y en su lado oscuro, apenas visible, está la misma figura a la que apunta el dedo; el pie es de sus propias palabras, del pasaje al que lleva.
Cada palabra aquí es suya, en el castellano en que él la escribió o la dijo. Nada se ha parafraseado, unido ni mejorado. Cada pasaje se buscó en su libro original y se copió de allí, y lleva el libro y el párrafo, o la página, de donde salió y, cuando él hablaba en lugar de escribir, el nombre de la conferencia, de modo que todo lo que hay en esta página puede volver a encontrarse en su fuente. La enseñanza se reúne aquí de los cincuenta y dos libros.
La primera parte es el «yo» que juzga: la mente que comprende y no juzga, frente al yo que lo lee todo a través de sus prejuicios, y la crítica que se vuelve contra el que critica: «Cuando criticamos a otros, violamos la ley del corazón tranquilo.» «Quien critica a los demás es un débil, mientras el que se auto-critica, de instante en instante, es un coloso.»
La segunda parte es el error que endilgamos a otros: el que critica lo que esconde en sí mismo, la persona a quien aborrecemos porque nos muestra nuestros propios errores, y la tendencia a culpar a otros de nuestros fracasos: «…los errores que a otros endilgamos, los llevamos nosotros muy adentro.» «Lo que se critica tanto en los otros es algo que descansa en el lado oscuro de uno mismo…»
La tercera parte es la parte de la luna que no se ve: los defectos que proyectamos sobre los demás, el censor que vive en la parte oculta de nosotros mismos, los errores de los hermanos de un grupo aprovechados para el autodescubrimiento y el Yo de la Crítica, que hay que hallar y disolver: «Nunca se nos ha ocurrido mirar esa parte de la “Luna”, de nuestra Luna Psicológica, esa parte que no se ve.» «…antes de censurar a otros, censurarse a sí mismo…»
La cuarta parte es que nadie tiene derecho a juzgar: el «No juzguéis», la piedra y el que está libre de pecado, el clarividente que no ha de espiar ni juzgar, y el respeto por las creencias y las buenas cualidades de los demás: «Nosotros no tenemos derecho de criticar los defectos ajenos.» «No critique a nadie. Procure ver en todos los seres humanos lo mejor.»
La quinta parte es que las apariencias engañan: juzgamos a los demás como nosotros somos, calificamos equivocadamente sus actos, y a los Adeptos y a los que son diferentes se les critica porque no se les comprende: «…cada cual PROYECTA SUS PROPIOS DEFECTOS Psicológicos SOBRE LOS DEMÁS…» «A los Iniciados del Óctuple Sendero de los Budhas, se les critica terriblemente porque no se les comprende.»
La última parte es lo que nace en su lugar: el bisturí de la autocrítica, el silencio interior que no juzga, la tolerancia que llega cuando mueren los agregados de la intolerancia, y el que es consciente de los demás y de sí mismo: «Es absurdo criticar los errores ajenos, lo fundamental es descubrir nuestros errores…» «Se hace necesario, pues, aprender a colocarnos en el puesto de los demás.»
3 pasajes
Criticar a otros viola la ley del corazón tranquilo. La mente comprensiva no juzga, mientras el yo traduce todo lo que ve al lenguaje de sus prejuicios y errores, y los pasajes ponen al hombre que critica a los otros junto al que se critica a sí mismo.
Cuando criticamos a otros, violamos la ley del corazón tranquilo.
El Mensaje de Acuario, 1960 también en Los hipócritas fariseos
La mente comprensiva no juzga ni traduce. El yo juzga y traduce todo lo que ve al lenguaje de sus prejuicios, recuerdos, errores y maldades.
El Mensaje de Acuario, 1960 también en El yo es memoria
Los hermanos de la Senda deben saber que ninguna fuente puede hacer agua salada y agua dulce simultáneamente. No se puede estar recorriendo la Senda y hablar palabras dulces y amargas a la vez. No se pueden decir palabras inefables y cosas perversas simultáneamente. Toda palabra agresiva arroja al estudiante gnóstico fuera del real Camino. El hombre mediocre critica a los otros hombres. El hombre superior, se critica a sí mismo.
Logos Mantram Teurgia, 1959 también en La cólera, Logos Mantram Teurgia
2 pasajes · 2 prácticas
La crítica hiere el orgullo ajeno y se vuelve contra quien la hace, y el que critica se llena de enemigos y fracasa. A los sabios se les pide mostrar su sabiduría con humildad, y al que quiere corregir a otros, comenzar por corregirse a sí mismo.
Una práctica
(Aquellos que se enorgullecen fatuamente de su sabiduría, aquellos que se alaban a sí mismos son como el tonto que, subido en una torre solitaria, comienza a gritar y auto-alabarse a sí mismo. Aquellos que sean verdaderamente sabios, en lugar de criticar al prójimo, que muestren, por buena conversación, sus obras, y con humildad y en mansedumbre su sabiduría).
Logos Mantram Teurgia, 1959 también en La cólera, Logos Mantram Teurgia, La vanidad es la viva manifestación del amor propio
Una práctica
Si usted quiere triunfar en la vida NO CRITIQUE A NADIE. Quien critica a los demás es un débil, mientras el que se auto-critica, de instante en instante, es un coloso. La crítica es inútil porque lastima el orgullo ajeno y provoca la resistencia de la víctima que entonces busca justificarse a sí misma. La crítica provoca una reacción inevitable contra su propio autor. Si usted quiere verdaderamente triunfar, escuche este consejo: No critique a nadie. El hombre o la mujer que sabe vivir sin criticar a nadie, no provoca resistencia ni reacciones de parte del prójimo y consecuentemente se forma un ambiente de éxito y progreso. Por otro lado, el que critica a otros se llena de enemigos. Tenemos que recordar que los seres humanos están llenos de orgullo y vanidad, y este orgullo y esta vanidad inherente en ellos produce una reacción (resentimiento, odio, etc.) que va dirigida contra el que los critica. Concluimos entonces que el que critica a los demás fracasa inevitablemente. Aquél que quiere corregir a otros es mejor que comience por corregirse a sí mismo. Esto resulta mejor y menos peligroso.
Introducción a la Gnosis, 3.ª edición colombiana, 1961 también en La antítesis del amor es el odio, Los hipócritas fariseos, Generosidad, Calumnias, El Arma Secreta del Ego, La vanidad es la viva manifestación del amor propio
4 pasajes
El fariseo critica las tonterías del prójimo y esconde las suyas, y una dama condena un vaso de vino teniendo dos maridos. Aquel a quien aborrecemos personifica errores que llevamos escondidos, y lo que criticamos en otros descansa en el lado oscuro de uno mismo.
"Hay de vosotros escribas y fariseos hipócritas que criticáis las tonterías del prójimo, pero que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben".
Supremo Mensaje de Navidad 1963–1964 también en Los hipócritas fariseos
Conocimos el caso de una dama que criticaba a quien se comía un pedazo de carne o se bebía un vaso de vino, pero tenía dos maridos. Conocimos el caso de un hombre que hablaba dulcemente y repartía bendiciones por doquiera, pero no tenía inconveniente alguno de asesinar a miles de ciudadanos.
Supremo Mensaje de Navidad 1963–1964
Muchas veces aborrecemos a alguien sin motivo alguno. ¿Por qué? Sencillamente, porque ese alguien personifica algunos errores que nosotros cargamos bien escondidos y no nos puede gustar que otro los exhiba. Realmente, los errores que a otros endilgamos, los llevamos nosotros muy adentro. Nadie es perfecto en este mundo, todos nosotros estamos cortados por la misma tijera. Cada uno de nosotros es un mal caracol entre el seno de la Gran Realidad.
La Revolución de la Dialéctica pág. 62 también en La antítesis del amor es el odio
Lo que se critica tanto en los otros es algo que descansa en el lado oscuro de uno mismo y que no se conoce, ni se quiere reconocer.
La Gran Rebelión, 1975 también en Los hipócritas fariseos, La Gran Rebelión
3 pasajes · 1 práctica
Culpar a otros impide reconocer y comprender los propios errores. Arrancar de sí esa tendencia se llama aquí una tarea muy difícil.
Una práctica
El hombre de negocios que diariamente culpa a otros de sus propios fracasos y jamás reconoce sus propios errores, no podrá triunfar. Recuerde que los grandes criminales se consideran a sí mismos como santos. Si visitamos una penitenciaría comprobamos que ningún ladrón o criminal se considera culpable. Casi todos se dicen a sí mismos: "Yo soy inocente". No caiga usted en el mismo error; tenga el valor de reconocer sus propios errores. Así también se evitará males peores.
Introducción a la Gnosis, 3.ª edición colombiana, 1961 también en Los hipócritas fariseos, La vanidad es la viva manifestación del amor propio
La marcada tendencia a culpar a otros es óbice, obstáculo para la comprensión de nuestros propios errores.
La Gran Rebelión, 1975 también en La Gran Rebelión
Desgraciadamente resulta tarea muy difícil destruir en nosotros la tendencia a culpar a otros.
La Gran Rebelión, 1975 también en La Gran Rebelión
4 pasajes
La conferencia sobre el lado oculto de la luna psicológica empieza por el defecto que se ve en otro y que uno carga de sobra en el lado desconocido de sí mismo. Quien descubre su propia violencia, su injusticia o su orgullo aprende a tolerarlos en los demás y ya no se atreve a criticar.
Si uno observa en detalle, verá que ese que no es cuidadoso, ese defecto que ve uno en otros, lo tiene muy sobrado en sí mismo, en el lado desconocido de sí mismo. Porque se crea uno muy cuidadoso, puede suceder (y es verdad, sucede) que no es tan cuidadoso como cree, pues, hay desorden dentro de sí mismo que ignora y no acepta, y no cree, ni entiende... Vale la pena conocer uno ese lado desconocido de sí mismo. Porque cuando uno de verdad proyecta la Luz de la Conciencia sobre ese lado que de sí mismo desconocía, cambia radicalmente.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Al descubrir uno que es violento, por ejemplo, entonces aprende a tolerar la violencia de los demás. Se dice a sí mismo: “Yo soy violento; entonces, ¿por qué critico a aquél que es violento?, si yo lo soy”. Cuando uno comprende realmente que es injusto consigo mismo, carga la injusticia consigo mismo, aprende a tolerar la injusticia de los otros.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar» también en La cólera
Obviamente, en ese lado que no ve, están, en verdad, las manifestaciones desagradables que interiormente carga y que proyecta sobre los demás. Así que, cuando uno conoce sus propias manifestaciones desagradables, pues, aprende a tolerar las manifestaciones desagradables del prójimo.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Si estamos llenos de Orgullo, y sabemos que lo tenemos; sabemos que somos orgullosos, estamos engreídos, y reconocemos que lo somos, entonces aprendemos a mirar, pues, a los orgullosos con más comprensión. Ya no nos atreveremos a criticarlos, sabremos que dentro cargamos esos mismos defectos...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar» también en Quien presuma de humilde está lleno de orgullo
6 pasajes · 1 práctica
La crítica y la censura viven en el lado oculto de la psiquis, y la censura se debe a la falta de comprensión: lo que se critica en otros es el propio defecto, proyectado. Cada cual vive dentro de un retrato halagador de sí mismo, y por eso está mal relacionado con el prójimo.
Así pues, resulta muy importante mirar ese lado oculto de sí mismo, ese lado que no se ve, ese lado donde está la crítica, la censura. En nosotros hay algo que censura, algo que critica. En la parte oculta de nosotros mismos está la censura, está la crítica.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Una práctica
¿Por qué censuramos a los demás? ¿Por qué los criticamos? ¿Por qué estamos criticando en los demás tal o cual defecto?... Seamos sinceros, mirémonos hacia adentro, autoexplorémonos, iluminemos esa parte oculta de nuestra propia psiquis, esa parte que no se ve, y veremos que a los defectos que a otros estamos criticando, los tenemos muy adentro, en sí mismos. Entonces, cuando eso sea, dejaremos de criticar.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar» también en Los hipócritas fariseos
La censura, la crítica, se debe precisamente a la falta de comprensión, ¿qué censuramos en otros, qué criticamos a otros, o en otros? Nuestros propios defectos, eso es lo que estamos criticando en otros, cómo los proyectamos...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar» también en Los hipócritas fariseos
Triste es saber que nosotros proyectamos nuestros defectos psicológicos sobre los demás; triste es saber que los vemos tal como somos nosotros, que vemos al prójimo como somos nosotros; esto es algo que hay que entenderlo, porque todos tenemos una tendencia, a creernos perfectos. Nunca se nos ha ocurrido mirar esa parte de la “Luna”, de nuestra Luna Psicológica, esa parte que no se ve. ¡Jamás!
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar» también en Los hipócritas fariseos
Desgraciadamente, la gente (como les he dicho a ustedes), no vive sino en una pequeña parte de sí misma. No ve la totalidad del cuadro, solamente ve un rincón del mismo; se ha forjado cada cual un retrato sobre sí mismo un retrato: El retrato del hombre honorable; el retrato de la dama virtuosa (aunque no lo sea, pero ella se cree virtuosa); el retrato del caballero caritativo, etc., y de acuerdo con ese retrato, condiciona su existencia, y de allí acciona y reacciona incesantemente. Allí están todas sus mezquindades, sus críticas y censuras, pero él se cree perfecto...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar» también en Los hipócritas fariseos
Ha llegado la hora de entender que los errores que nosotros vemos, los cargamos adentro de nosotros. Ha llegado la hora de entender que en tanto nosotros no conozcamos ese lado oculto de sí mismo, estaremos mal relacionados con el prójimo.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
4 pasajes · 1 práctica
Aun en el Lumisial, al que cambia se le critica, y los hermanos reunidos como santitos cargan envidias, disputas y críticas malsanas. La instrucción es autoobservarse sin cesar y censurarse a sí mismo antes de censurar a otros.
Aquí mismos estamos todos reunidos; si uno de ustedes cambia, puede estar seguro de que todos los demás le criticarán (y estamos aquí, en pleno Lumisial). Queremos que todo marche..., queremos que hasta el mismo Maestro camine de acuerdo con ciertas normas preestablecidas en el tiempo.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Una práctica
¿Entonces qué, cómo hacer? AUTOOBSERVARSE PSICOLÓGICAMENTE EN FORMA INCESANTE, y antes de censurar a otros, censurarse a sí mismo; y antes de ser violentos con otros, AUTOEXPLORARSE, para conocer su propia violencia, su violencia íntima, que la carga, aunque la rechacé, aunque piense que no la carga.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar» también en La cólera, No-Identificación
Aquí, veo a muchos hermanos reunidos (bueno, estoy exagerando la palabra “muchos”. Un pequeño grupo de hermanos reunidos)... ¿Están seguro los aquí presentes de constituir, precisamente, un núcleo de fraternidad, de amor y de belleza? ¿Nunca, nadie de los aquí presente a criticado a nadie? ¿Y cuando están en plena asamblea, se han tratado siempre con un amor nunca visto? ¿Jamás, han disputado entre sí? Cada uno, ¿cómo ve a cada uno? Creo que no se ven muy bien...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Actualmente, aquí están todos reunidos como santitos, si, así es. Pero en el fondo de ustedes saben que hay envidias, disputas, odios, críticas mal sanas, etc., etc., etc. Lo saben sí; sin embargo, cada cual ve los errores en los demás, pero no los ve en sí mismos. A nadie se le ocurre que el error que está viendo en otros, pues, lo carga dentro de sí mismo; eso no se le ocurre. Son pocos los hermanos que saben reflexionar en estas cosas, son pocos los que saben...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
4 pasajes · 4 prácticas
A la hermana que critica a otra hermana se la manda a mirar la parte de la luna que no se ve. Los defectos de los hermanos se vuelven material de autodescubrimiento, de modo que el pequeño grupo es una escuela, y censurar la envidia de un hermano señala la misma envidia dentro.
Una práctica
¿Que la hermanita tal dijo algo de la otra hermanita zutana?.. Bueno, en lugar de estar criticando esa hermanita a la otra hermanita, autoexplórese, para ver esa parte de la “Luna” que no se ve, y a buen seguro que el error que está viendo en la otra hermanita, lo carga en la parte oculta de sí misma, en la parte que no se ve...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Una práctica
Si nosotros sabemos aprovechar, precisamente, los propios defectos psicológicos de nuestros hermanos; si en vez de estarlos criticando, los aprovechamos para el autodescubrimiento de sí mismos, pues, tendremos, entonces, que este pequeño grupo es una “escuela” maravillosa, extraordinaria. Aquí está representada toda la humanidad; en este pequeño grupo hay un “gimnasio” precioso, necesario para el autodescubrimiento; lo que hay es que aprovecharlo.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Una práctica
Los errores de nosotros, los errores de todos los hermanos, sumados entre sí, son los errores de la humanidad. Aquí esta tipificada, ejemplarizada; esto es una muestra de lo que es la humanidad; pues, aprovechemos esta muestra, aprovechemos esta “escuela”, y en vez de censurar a nuestros hermanos, censurémonos así mismos; el error que en otro hermano veamos, éste debe servirnos de ilustración para la Conciencia; nos permitirá saber que nosotros cargamos ese error en la parte oculta que no se ve...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Una práctica
Los errores del vecino pueden servir muy bien para nosotros; podemos utilizarlos como indicación: Si yo descubro que el hermano fulano de tal, está lleno de envidia. Pues debo ser un poquito reflexivo... ¿Por qué estoy censurando la envidia del hermano fulano de tal? El hecho de que esté censurando la envidia del hermano fulano de tal, indica que yo la tengo en las profundidades de mi Conciencia, en esa parte que no se ve...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar» también en La envidia es pesar por el bien ajeno
3 pasajes · 1 práctica
Hay que hallar al censurador mismo, el Yo de la Crítica, y reducirlo a polvareda cósmica. La parcialidad produce la falta de consideración para con el prójimo, mientras que dentro de un grupo esotérico los errores de los hermanos sirven de gimnasio psicológico.
Una práctica
Ahora bien, hay que saber quién es el que censura, quién es el “censurador”, cuál es el Yo de la Crítica. Vale la pena que le hagamos la “autopsia”, que lo reduzcamos a polvareda cósmica...
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Son pocos los que saben ser imparciales; siempre son parciales por naturaleza, por instinto. De la parcialidad, lo único que resulta es el error; de la parcialidad resulta la falta de consideración para con el prójimo. Cuando uno es parcial, no sabe, dijéramos, relacionarse con los demás, critica los errores de otro, pero no se le ocurre pensar que ese error la carga adentro, en la parte aquella de sí mismo, esa parte que no se ve.
El Quinto Evangelio «Las Ocultas Facetas de nuestra Psicología Lunar»
Pero los mismos errores de nuestros hermanos, precisamente, entonces nos sirven de gimnasio psicológico. Es decir, dentro de un grupo esotérico hay un gimnasio psicológico maravilloso, ve uno los defectos ajenos y los propios, y ve como los propios causan daño a los otros; puede uno verse en los demás y los demás en uno. Por eso, es que es un grupo esotérico te sirve de entrenamiento psicológico, un entrenamiento psicológico maravilloso.
El Quinto Evangelio «La Razón de Ser de la Justicia Objetiva»
4 pasajes · 2 prácticas
El «No juzguéis» del Evangelio encabeza estos pasajes, con la medida que vuelve al que mide. En lugar de juzgar se da la alerta percepción que ve, oye y comprende, y en lugar del lodo de la infamia, la comprensión.
"No juzgaréis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados y con la medida con que medís, os volverán a medir" (Mateo 7: 1, 2).
El Mensaje de Acuario, 1960
Una práctica
Vivid en estado de alerta percepción. Ved, oíd y comprended. No juzguéis para que no seáis juzgados. Comprended todo.
El Mensaje de Acuario, 1960 también en El Despertar de la Conciencia
Una práctica
Es necesario ser comprensivo y en vez de atollarse en el lodo de la infamia, aventajarse a tales arpías por medio del amor, avocar con valor el problema y amonestar con sabiduría.
El Misterio del Áureo Florecer, 1971
“No juzguéis, para que no seáis juzgados”. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”.
El Misterio del Áureo Florecer, 1971 también en Los hipócritas fariseos
4 pasajes · 2 prácticas
Como ningún hombre es perfecto, nadie puede juzgar, condenar ni criticar los defectos ajenos. El discípulo no ha de juzgar a nadie para formar una rica vida interior, y ha de medir sus palabras, porque la palabra que condena hiere.
El que quiera realizarse tiene que practicar magia sexual y hollar la senda de la más perfecta santidad. En todas las escuelas espiritualistas se habla mal del prójimo y se discute como loros. Eso no está bien. Nadie tiene derecho de juzgar a nadie porque ningún hombre es perfecto. Ya nos lo dejó dicho el Cristo: "No juzguéis para que no seáis juzgados". "Con la vara que midiereis seréis medidos", etc. Nosotros no tenemos derecho de criticar los defectos ajenos. La murmuración y la calumnia han llenado el mundo de dolor y de amargura. La calumnia es peor que el robo.
Los Misterios Mayores, 1956 también en Quien presuma de humilde está lleno de orgullo, Calumnias
Una práctica
176- EL DISCÍPULO NO DEBE JUZGAR A NADIE, NI CRITICAR A NADIE, PARA FORMAR UNA RICA VIDA INTERIOR.
Rosa Ígnea, 1954 también en Rosa Ígnea, Calumnias
Una práctica
Hay silencios delictuosos; hay palabras infames. Débese calcular con nobleza el resultado de las palabras habladas. Pues muchas veces se hiere a otros con las palabras, en forma inconsciente. Las palabras llenas de mal intencionado doble sentido, producen fornicaciones en el Mundo de la Mente. Y las palabras arrítmicas engendran violencia en el Mundo de la Mente Cósmica. ¡Nunca se debe condenar a nadie con la palabra, porque jamás se debe juzgar a nadie! La maledicencia, el chisme, y la calumnia han llenado al mundo de dolor y de amargura.
Logos Mantram Teurgia, 1959 también en La Charla Interior, Calumnias
Hermanos discípulos, estudiantes esoteristas: la lengua es un fuego, un mundo de maldad... Los aztecas tienen en el templo de Chapultepec, el cual está; en estado de "JINAS", una escultura que representa a Tonatiuh con su lengua triangular de fuego y el phalo en estado de erección. Pues en esta efigie se percibe la íntima relación que existe entre el Verbo y la Magia Sexual. Cuando el hombre es fornicario, su lengua habla maldad. La difamación, la murmuración, la calumnia, nacen de la lengua pecadora... ¡Nadie tiene derecho a Juzgar a Nadie! ¡Nadie tiene derecho de condenar a Nadie! ¡Y Nadie es más que Nadie!
DOMINAR A LA NATURALEZA
"Porque toda naturaleza de bestias, y de aves y de Serpientes, y de seres de la mar, se doma y es domada de la naturaleza humana...".
Logos Mantram Teurgia, 1959 también en Logos Mantram Teurgia, Calumnias, The Mantras
4 pasajes · 1 práctica
Todos los que no han disuelto el Ego son más o menos negros, y por eso calificar a otros es incongruente. Quien se sienta limpio de pecado, que arroje la primera piedra; el cónyuge traicionado puede preguntarse si está libre de la misma falta, y a los hijos se les recuerda que nadie es perfecto, tampoco sus padres.
Enjuiciar a otros y calificarlos de magos negros resulta incongruente porque toda humana criatura mientras no haya disuelto el YO PLURALIZADO es más o menos negra...
El Misterio del Áureo Florecer, 1971 también en Los hipócritas fariseos
He ahí uno de los grandes motivos por los cuales no nos es dable condenar a nadie. "Quien se sienta limpio de pecado que arroje la primera piedra".
Las Tres Montañas, 1972
Una práctica
En ese caso, –mmm..., en ese caso, también puede decirse con absoluta seguridad, –déjalo así Mari, déjalo así ya, ya esto es lo último– que se puede sacrificar también ese dolor, y decir: “Bueno, ya, adulteró; ¿yo estoy seguro de no haber adulterado jamás? Claro está que no. Sí lo habré hecho. Entonces, ¿por qué condeno? No tengo derecho a condenar a nadie, porque el que se sienta libre de pecado, que arroje la primera piedra”... Entonces, ¿quién es el que me está proporcionando el dolor? Los Yoes de la intolerancia, de la autoimportancia, de los celos, del amor propio, etc.”...
El Quinto Evangelio «Consecuencias Gnósticas de la Inmolación del Dolor» también en Entropy and Sacrifice, Los hipócritas fariseos, Jealousy, Yoes Lujuriosos, Quien presuma de humilde está lleno de orgullo
Los hijos no tienen derecho para juzgar a sus Padres, nadie es perfecto en este mundo y los que no tenemos determinados defectos en una dirección, los tenemos en otra, todos estamos cortados por las mismas tijeras.
Educación Fundamental, 1970
4 pasajes · 2 prácticas
La clarividencia sin la muerte del yo se convierte en juzgar a otros con percepciones incompletas. El Cristo, que no tiene yo, ve con comprensión y no juzga a nadie.
Una práctica
El gobernador del sistema solar se llama Atin, este gran ser siempre paga lo que debe. Los clarividentes no deben espiar la vida ajena, ni juzgar a nadie porque eso es malo; cada uno es cada uno y a nadie debe importar la vida ajena. Lo que debe hacerse es trabajar en la gran obra y así le pagarán su salario. Las iniciaciones, los grados y los poderes se consiguen practicando magia sexual, acabando con nuestras malas costumbres y trabajando desinteresadamente en la Obra del Padre.
Los Misterios Mayores, 1956 también en Clarividencia, Calumnias, The Law of Karma
Un análisis de fondo nos lleva a la conclusión de que Judas Iscariote era un neurastenoide. Judas era de doble personalidad, tan pronto sigue al Maestro como está contra el Maestro, besa al Maestro y luego lo entrega, se arrepiente, y por último se suicida. Ese es el tipo neurastenoide. En el Cristo no existe el yo, el mí mismo. Cristo no reacciona ante las calumnias, bofetadas, burlas, amenazas, látigo, etc., etc. Cristo asombra por su terrible serenidad. Cristo Crucificado sólo dice: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". En el Cristo no existe el Yo y por ello no reacciona, ni juzga a nadie. Cristo es un perfecto clarividente que sabe ver con comprensión, sin juzgar, sin traducir, porque no tiene yo. Cristo es el clarividente que ve, comprende y sabe. Cristo es el espíritu Universal de vida encarnado en Jesús de Nazareth.
Nociones Fundamentales de Endocrinología y Criminología, 1957 también en Clarividencia, El Cristo Íntimo, The Three Traitors
Uno de los peligros más graves que asaltan al devoto, es la vanidad y el orgullo. Muchos estudiantes se llenan de orgullo y vanidad cuando comienzan a percibir la realidad de los mundos suprasensibles, entonces sé auto califican como MAESTROS, y sin haber logrado el pleno desarrollo de sus poderes internos, comienzan a juzgar a los demás erróneamente, fundamentados en sus incompletas percepciones clarividentes.
El Libro Amarillo, 1959 también en Clarividencia, Quien presuma de humilde está lleno de orgullo, La vanidad es la viva manifestación del amor propio
Una práctica
NO JUZGUÉIS PARA QUE NO SEÁIS JUZGADOS. El devoto debe ser como un jardín sellado con siete sellos. Aquel que ya tiene las primeras percepciones CLARIVIDENTES y CLARIAUDIENTES es todavía un clarividente inexperto y si no sabe callar se convertirá en un calumniador de las personas. Solo los grandes iniciados clarividentes no se equivocan. RAMA, KRISHNA, BUDDHA, JESUCRISTO, HERMES, etc., etc., fueron verdaderos clarividentes Infalibles, omniscientes.
El Libro Amarillo, 1959 también en Calumnias
4 pasajes · 4 prácticas
Criticar la religión de otros es pecar contra la caridad, y cada cabeza es un mundo. En lugar de la crítica, estos pasajes piden respeto, reconocer las buenas cualidades de los demás y apreciar sinceramente sus méritos.
Una práctica
Sed caritativos. Cuando nosotros criticamos la religión de otros, pecamos contra la caridad cristiana. Cultivad el respeto y la veneración.
El Mensaje de Acuario, 1960 también en La Caridad
Una práctica
Respetad las creencias ajenas. Respetad la religión de tu prójimo. No trates de obligar a otros a que piensen como tú. No critiques. Recuerda que cada cabeza es un mundo. No peques más contra la caridad del Cristo.
El Mensaje de Acuario, 1960 también en El Gnóstico no debe ser fanático, La Caridad, Calumnias
Una práctica
Cuide usted su sistema nervioso. Trabaje con moderación. Diviértase sanamente. No critique a nadie. Procure ver en todos los seres humanos lo mejor.
Introducción a la Gnosis, 3.ª edición colombiana, 1961
Una práctica
Todo ser humano se mueve bajo el impulso sexual. Todo el mundo quiere ser apreciado. A nadie le gusta verse despreciado. Si Usted quiere rodearse de buenas circunstancias para la cristalización de sus negocios, entonces reconozca las buenas cualidades de los demás. Estimule las buenas cualidades del prójimo, no humille a nadie, no desprecie a nadie. Es necesario dar alimento a cada cual en su trabajo, oficio o profesión. Por medio del aprecio y del aliento podemos despertar entusiasmo en todas aquellas personas que se relacionan con nosotros. Aprenda Usted a elogiar sabiamente a sus semejantes sin caer en la adulación. Las personas se sienten reconfortadas con el alimento de la estimación. Sea Usted caballeroso; no critique a nadie. Así formará el ambiente favorable para la cristalización de sus negocios. La apreciación sincera de los méritos del prójimo es uno de los grandes secretos del éxito.
Introducción a la Gnosis, 3.ª edición colombiana, 1961 también en La antítesis del amor es el odio, Calumnias, La vanidad es la viva manifestación del amor propio
7 pasajes · 1 práctica
La conferencia sobre el falso mundo de las apariencias pregunta por qué todos juzgan a todos equivocadamente, y responde que cada cual proyecta sus propios defectos sobre el prójimo. La persona que «nos cae tan gorda» refleja un defecto nuestro, y el juicio que emitimos es ese defecto, proyectado.
Hay una tendencia general, de todos, a JUZGAR EQUIVOCADAMENTE a todos, y eso es lamentable. Pero, ¿por qué todos juzgan a todos, y equivocadamente? ¿Cuál es el motivo?
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias»
Sencillamente uno, y muy fácil de comprender: Sucede que cada cual PROYECTA SUS PROPIOS DEFECTOS Psicológicos SOBRE LOS DEMÁS, cada cual ve en el prójimo sus propios defectos. Los defectos que a otros endilgamos, los tenemos muy sobrados nosotros; juzgamos a otros como nosotros somos.
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias» también en Los hipócritas fariseos
Una práctica
Si estamos alertas, si no nos identificamos con el evento, con la persona aquélla que “nos cae tan gorda”; si en vez de estarla criticando nos AUTOCRITICAMOS, nos AUTOOBSERVAMOS a ver qué es lo que está pasando, descubriremos que un defecto nuestro (nacido de ayer, o de anteayer, o de quién sabe de qué tiempo atrás, o tal vez de otras existencias), se ha reflejado en aquélla persona y por eso “nos cae tan gorda”. He ahí lo que es la Antipatía Mecánica: Absurda en un ciento por ciento.
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias» también en La antítesis del amor es el odio, No-Identificación, El Hombre Máquina
Sí, en verdad que proyectamos nuestros propios defectos psicológicos sobre los demás. ¿Por qué juzgamos equivocadamente al prójimo? ¿Por qué todos tenemos tendencia a ver, en el prójimo, toda clase de defectos? Sencillamente, porque proyectamos en el prójimo nuestros propios defectos; los juzgamos equivocadamente: Suponemos que fulano es “así” o “asao”, y resulta que ni es “así” ni es “asao”: Es completamente diferente, y nuestro juicio resulta equivocado, falso.
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias»
Vemos los hechos ajenos y tenemos la intensa tendencia a interpretarlos erróneamente; nunca somos capaces de ver los hechos ajenos con ecuanimidad, con serenidad; siempre los calificamos equivocadamente. Recuerden ustedes que “hay mucha virtud en los malvados y que hay mucha maldad en los virtuosos”...
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias»
Juzgamos a los demás de acuerdo a cómo somos (¡he ahí tantos y tantos errores!), y no coinciden nuestros juicios con los eventos que mal interpretamos, sean éstos propios o ajenos.
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias»
¡Estamos en un “estado de coma” espantoso! Reflexionen en esto:
– No nos conocemos a sí mismos, primero.
– Segundo, proyectamos nuestros defectos psicológicos sobre los demás, y vemos en los demás nuestros propios defectos.
– Tercero, juzgamos equivocadamente las acciones de los demás.
– Cuarto, tales acciones no coinciden con el juicio que nosotros emitimos.
– Quinto, el juicio que nosotros emitimos, es en verdad el propio defecto Psicológico que sobre el prójimo hemos proyectado.
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias»
7 pasajes · 2 prácticas
Si no se puede juzgar rectamente al prójimo común y corriente, mucho menos a un Adepto, y a ambos se les tira lodo. Los Iniciados, el que quiere ser diferente y los que trabajaron por la humanidad en el pasado son criticados porque no se les comprende, y las apariencias engañan.
Si juzgamos equivocadamente a los Adeptos, sobre ellos también lanzamos nuestros juicios equivocados, porque si no es posible juzgar rectamente los actos del prójimo común y corriente, mucho menos es posible juzgar los actos de los Adeptos en forma correcta.
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias»
Normalmente, tenemos la tendencia a tirar lodo contra los Adeptos. Así como tiramos lodo contra nuestro prójimo, también tiramos lodo contra los Adeptos de la Blanca Hermandad. Por eso, éstos han sido crucificados, envenenados, metidos en prisiones, apuñalados, perseguidos... Es muy difícil juzgar a un Adepto. Si es casi imposible juzgar al prójimo, mucho menos podríamos juzgar a un Adepto.
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias»
Una práctica
Así que los invito esta noche a la reflexión, a no dejarse llevar jamás de las apariencias, porque las apariencias engañan; a no endilgar nuestros defectos a nadie.
El Quinto Evangelio «El Falso Mundo de las Apariencias» también en Los hipócritas fariseos
La disciplina esotérica es muy exigente. No debemos confundir la santidad con la santurronería. El tipo humano de santurrón, ha llenado el mundo de lagrimas. El santurrón fanático se horroriza de todo. Un santurrón tenebroso cuando vio la escultura mexicana del Dios Murciélago, dijo que eso era magia negra. Para el santurrón hasta las cosas más divinas son magia negra. A la maestra Litelantes la criticaban las hermanas espiritualistas porque ella no comulgaba con sus santurronerías. La odiaban las santurronas porque ella no compartía sus parlanchinerías de loros, que dicen y no hacen y que hablan lo que no saben. El santurrón sólo vive de visita mariposeando de escuela en escuela y sentado siempre en cómodos sillones. El santurrón odia la magia sexual y vive siempre lleno de miedo.
Los Misterios Mayores, 1956 también en El Gnóstico no debe ser fanático, Los hipócritas fariseos
"La Nueva Ola" vive muy conforme con esta mediocridad intelectual. Si alguien quiere ser diferente, distinto a los demás, todo el mundo lo descalifica, todo el mundo lo critica, se le hace el vacío, se le niega el trabajo, etc.
Educación Fundamental, 1970
A los Iniciados del Óctuple Sendero de los Budhas, se les critica terriblemente porque no se les comprende.
El Pistis Sophia Develado, 1983
Una práctica
Es pues indispensable no condenar o criticar a aquellos que en el pasado trabajaron en alguna forma por la humanidad. Ellos hicieron lo que pudieron; ahora debemos nosotros dilucidar y aclarar...
Sí hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma, 1973
4 pasajes · 4 prácticas
Aquí la crítica se vuelve hacia dentro. El defecto se abre con el bisturí de la autocrítica en vez de criticar vidas ajenas, y cuando se presenta un juicio crítico sobre un semejante, la mente guarda un silencio interior que no juzga ni condena.
Una práctica
Necesitamos la muerte del Yo, necesitamos morir de instante en instante, aquí y ahora, no solamente en el mundo físico, sino también en todos los planos de la Mente Cósmica. Debemos ser despiadados para con nosotros mismos y hacerle la disección al Yo, con el tremendo bisturí de la autocrítica.
La Disolución del Yo, Mensaje de Navidad 1964–1965 también en La Muerte Mística, El yo es memoria
Una práctica
Debemos ser sinceros con nosotros mismos y hacerle la disección al yo con el tremendo bisturí de la «auto-crítica». Es absurdo criticar los errores ajenos, lo fundamental es descubrir nuestros errores y luego desintegrarlos a base de análisis y profunda comprensión.
La Revolución de la Dialéctica pág. 167 también en La verdad y la mentira, Calumnias
Una práctica
Obviamente, se necesita de una DIDÁCTICA para poder aniquilar los agregados psíquicos; incuestionablemente, hemos de empezar por la AUTOOBSERVACIÓN PSICOLÓGICA. Cuando uno admite que tiene una Psicología individual, particular, propia dijéramos, es claro que se propone autoobservarse. Es que es en relación con nuestras amistades, en la calle, o en el Templo, o en la casa, o en el trabajo, o en el campo, etc., etc., etc., donde nuestros defectos psicológicos escondidos afloran; si nosotros nos autoobservamos en forma continua, podremos verlos. Defecto descubierto, debe ser abierto con el BISTURÍ DE LA AUTOCRÍTICA, para ver qué es lo que tiene de verdad; en vez de estar nosotros criticando vidas ajenas, tenemos que autocriticarnos... Cuando hemos hallado algún defecto, en sí mismos, debemos analizarlo cuidadosamente, abrirlo, repito, con el Bisturí de la Autocrítica; esto es posible a base de la AUTORREFLEXIÓN EVIDENTE DEL SER, en MEDITACIÓN de fondo. Y una vez comprendido íntegramente el defecto en cuestión, entonces debemos DESINTEGRARLO ATÓMICAMENTE.
El Quinto Evangelio «La Necesidad de Cristalizar el Alma» también en No-Identificación, La Muerte Mística, The Science of Meditation
Una práctica
Normalmente se entiende por “Silencio Mental”, cuando uno vacía la Mente de toda clase de pensamientos, cuando uno logra la quietud y el silencio de la Mente a través de la Meditación, etc. Pero hay otra clase de Silencio: Supongamos que se presenta ante nosotros un caso de juicio crítico, con relación a un semejante, y sin embargo, mentalmente guardamos silencio, no juzgamos, no condenamos; nos callamos tanto externamente como internamente; en este caso, pues, hay Silencio Interior.
El Quinto Evangelio «El Rescate de nuestra Luz Interior» también en Inner Silence, La Charla Interior, The Science of Meditation
5 pasajes · 1 práctica
La intolerancia ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Cuando mueren los agregados de la intolerancia nace la tolerancia, uno ve desde el punto de vista ajeno y desaparece la crítica destructiva; quien es consciente de sí mismo ya no llama a otro ladrón ni chismoso.
En cuanto a la intolerancia, ésta nos conduce a la crítica, vemos los defectos del prójimo, pero no vemos los nuestros; “vemos la paja en el ojo ajeno, pero no vemos la viga en el nuestro”. Sólo cuando uno se coloca en el punto de vista ajeno, entonces aprende a ser más tolerante con el prójimo y como resultado desaparece la crítica destructiva y perjudicial. Se hace necesario, pues, aprender a colocarnos en el puesto de los demás.
El Quinto Evangelio «La Transvalorización del Trabajo Esotérico» también en El Gnóstico no debe ser fanático, Los hipócritas fariseos, Selfishness
Claro, cuando uno desarrolla la Tolerancia, esa crítica destructiva desaparece. Así que se necesita DESARROLLAR LA TOLERANCIA, pero para que la Tolerancia se desarrolle en nosotros, hay que eliminar los agregados psíquicos de la intolerancia, solo así podrá nacer en nosotros la Tolerancia. Eso es claro, completo, en el sentido más trascendental de la palabra.
El Quinto Evangelio «La Transvalorización del Trabajo Esotérico» también en El Gnóstico no debe ser fanático
Una práctica
Uno se admira de ver como se critica al prójimo. Si nos colocáramos en el punto de vista del prójimo, si por un momento cambiásemos nuestra Personalidad por la del prójimo, comprenderíamos al prójimo y entonces no criticaríamos. Resulta muy importante aprendernos a colocar en el punto de vista ajeno, en el puesto del prójimo; eso es indispensable. Desgraciadamente, las gentes no saben ver el punto de vista ajeno y por eso fallan lamentablemente.
El Quinto Evangelio «La Transvalorización del Trabajo Esotérico» también en Calumnias
Sencillamente, mis estimables hermanos, que uno se vuelve comprensivo cuando disuelve los Yoes, eso es obvio; aprender a ver el punto de vista ajeno, se hace tolerante, desaparece el sentido ése de la crítica destructiva, etc. Uno se vuelve normal cuando destruye al Ego, la psiquis se torna normal; comienza a actuar en forma diferente, completamente distinta a los demás.
El Quinto Evangelio «La Transvalorización del Trabajo Esotérico» también en La Muerte Mística
Cuando uno se hace consciente de los demás y de sí mismo ya no critica, ya no dice: “Fulano de tal es un ladrón, zutano es un matón”; ya no lo dice, tiene Consciencia de sí mismo y sabe que muchas veces ha robado, que muchas veces ha matado. Ya no dice: “Fulano de tal es un hablador, es un chismoso, es un hablador”; porque sabe que muchas veces ha hablado, que muchas veces ha sido chismoso.
El Quinto Evangelio «La Transvalorización del Trabajo Esotérico» también en Calumnias
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Cómo se hizo. Esta es la edición castellana de Criticism of Others. Se tomaron sus 76 pasajes en el mismo orden y en las mismas secciones, y cada uno se buscó en el libro original de Samael Aun Weor: sus libros en la biblioteca de gnosis2002.com; dentro del tomo de El Quinto Evangelio (5.ª edición revisada) de esa misma biblioteca, sus conferencias, Introducción a la Gnosis y el Supremo Mensaje de Navidad 1963–1964; y La Revolución de la Dialéctica, que gnosis2002 no tiene, en su edición impresa (Colección Pegaso, tal como la ofrece gnosistr.com), citada por página. Cada pasaje se copió de esos textos por programa, no a mano, y después se comprobó, palabra por palabra, que está en su libro y en cada folleto. Los 76 están en su castellano; ninguno se tradujo del inglés.
El título. «Por qué juzgamos a los demás» es un encabezamiento suyo: el de la conferencia que la edición inglesa llama «The False World of Appearances» y que la edición impresa de A.G.E.A.C. tituló «El Falso Mundo de las Apariencias» (El Quinto Evangelio, conferencia 214), de la que vienen los pasajes 54 a 60. Otros encabezamientos suyos cercanos son «La auto-crítica» y «El auto-juicio», en La Revolución de la Dialéctica, y «Murmuraciones».
Cómo se escogieron. Para la edición inglesa se extrajeron los cincuenta y dos libros —73.105 párrafos, 2.157.671 palabras— y se barrieron buscando sus palabras para ello: crítica, criticar y criticón (no el adjetivo «crítico»); juzgar a otros, a nadie o al prójimo, y el «no juzguéis»; los defectos ajenos, ver en otros y proyectar sobre otros; condenar, censurar, culpar y acusar a otros; hablar mal del prójimo; la paja y la viga, y el buscar faltas. La calumnia, el chisme y la murmuración, el prójimo y la propia justicia se tomaron sólo donde alguno de aquéllos estaba a su lado. Salieron 214 párrafos candidatos en 33 libros. Cada uno fue leído dos veces por lectores independientes, que trabajaban con unas instrucciones escritas; coincidieron en si imprimirlo el 97,7 % de las veces y en la clase el 90,2 %, y un tercero, que no vio ninguno de los dos veredictos, resolvió los 5 en que no coincidieron. Los 14 párrafos que abren una frase que los lectores habían encontrado a medias se leyeron después del mismo modo, y los dos lectores coincidieron en 13 de los 14. Se juzgaron imprimibles 84 y se dejaron fuera 4 que repetían pasajes conservados; donde su frase corría por varios párrafos se unieron en un solo pasaje, y así se imprimen aquí 76. Los demás quedan anotados con la razón por la que se apartaron.
Lo que se apartó. 46 eran falsos amigos —el crítico de libros o de la razón, o la crítica contra él y su obra—, 19 eran vecinos de otro tema, 14 pertenecían a otra obra terminada, 13 nombraban la crítica sólo de paso, con el tema en otra parte, y 7 eran narración. Otros 39 se juzgaron y no se imprimieron, y 6 eran las segundas mitades de frases, unidas a los pasajes que terminan.
Mucho fue hablado. 39 pasajes vienen de sus conferencias, 7 en total, del tomo de El Quinto Evangelio; para cada una se da el título con que se publicó en la edición impresa de A.G.E.A.C., o, donde ésta no lo trae, el que gnosis2002 registra. La edición inglesa nombra una de ellas sólo por el final de su título («Of the Esoteric Work»); aquí va por su título entero, «La Transvalorización del Trabajo Esotérico». Lo que la edición inglesa llama «Christmas Messages» es aquí el Mensaje de Navidad por su nombre: el Supremo Mensaje de Navidad 1963–1964 (6 y 7) y La Disolución del Yo, Mensaje de Navidad 1964–1965 (68). Introduction to Gnosis es Introducción a la Gnosis, del mismo tomo.
Lo que se hizo con sus palabras. Nada se parafraseó. Cada pasaje cubre lo que cubre la edición inglesa: donde ésta empieza o acaba dentro de un párrafo suyo, aquí se empieza o se acaba en el mismo punto, y donde corta una frase suya, aquí se da la frase entera: en el 45 se da su frase hasta el final («todos estamos cortados por las mismas tijeras»), que el inglés deja a medias. 19 pasajes abarcan más de un párrafo suyo. En el 33, gnosis2002 parte una frase suya en dos párrafos («…un / entrenamiento psicológico maravilloso»); aquí va unida. En el 41 se conserva, en su propia línea, el encabezamiento suyo «DOMINAR A LA NATURALEZA» que la edición inglesa imprime dentro del pasaje. En el 44 se conserva lo que la grabación recoge entre guiones («–déjalo así Mari, déjalo así ya, ya esto es lo último–»), que el inglés omite. El 66, de su comentario al Pistis Sophia, va sin los paréntesis con que gnosis2002 encierra cada línea del comentario, como en el libro impreso. Los deslices del texto se dejan como están: «Hay de vosotros» (6), «sobre sí mismo un retrato» (21), «Aquí mismos» (23), «aunque la rechacé» (24), «a criticado» y «Están seguro» (25), «Aquí esta tipificada» y «censurémonos así mismos» (29), «ese error la carga» (32), «es que es un grupo esotérico te sirve» (33), «el cual está; en» (41), «sé auto califican» (48), «lagrimas» (64), «aprendernos a colocar» (74).
Lo citado va aparte. 3 pasajes, como en la edición inglesa, van en cursiva tras un filete dorado y marcados «citado, no son sus palabras»: el «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!» que él trae en un Mensaje de Navidad (6) y el «No juzguéis» del Evangelio de Mateo, que trae en El Mensaje de Acuario (34) y en El Misterio del Áureo Florecer (37). Aquí se dan como él los trae en su castellano.
Los números de párrafo (¶) cuentan los párrafos del archivo de gnosis2002 de cada libro, de modo que cualquiera puede volver a encontrar el pasaje; los de La Revolución de la Dialéctica dan la página de la edición impresa.
47 pasajes están también en otra obra terminada del estante, la mayoría en Los hipócritas fariseos, Calumnias y La vanidad es la viva manifestación del amor propio. Cada uno va marcado con el nombre de esa obra, en castellano donde ya tiene edición castellana y en inglés donde aún no la tiene. A petición del editor esta obra se imprime entera, y los pasajes compartidos se imprimen aquí también; se permite que un pasaje esté en dos obras donde la enseñanza lo pide, pero no sin que el lector lo vea.
Comprobado. Cada nota de los lectores se comprobó sobre el pasaje tal como se imprime, cada borde se reparó o se nombró, y cada una de las 29 prácticas lleva su propia instrucción. Cada pasaje castellano se comprobó palabra por palabra contra su libro, y su comienzo y su final se leyeron junto al inglés.
Una obra de Los Egos, la familia de los defectos que hay que disolver y de lo que nace en su lugar. Toma el «yo» que critica, censura y juzga a los demás y ve en ellos los defectos que carga, y la autocrítica que nace en su lugar. Lleva el humo de la familia y su filete grueso con un hilo de oro, en tinta ferrogálica.