El "Yo Negativo del Orgullo Místico" engaña a los devotos del Camino y éstos, sintiéndose sabios, aborrecen a su Maestro o le traicionan... El Yo Negativo apela a nuestras experiencias personales, a nuestros recuerdos, a nuestros mejores anhelos, a nuestra sinceridad, y, mediante una rigurosa selección de todo esto, presenta algo en una falsa luz, algo que fascina y viene el fracaso...
Tratado de Psicología Revolucionaria, 1975
Llegada a esta parte de nuestra plática, he de decir que, lamentablemente, muchos textos de tipo Ocultista, Esoterista, etc., lo llevan a uno al ORGULLO MÍSTICO; y eso es grave... Connotados autores, muy venerables, afirman que “nosotros somos Dioses”, que “cada uno de nosotros es un Dios”. Obviamente, esta declaración viene a fortificar en nosotros el Orgullo Místico (que causa mucho daño en la Senda de la Autorrealización); porque uno, engreído, convencido de que sí es un Dios, puede transformarse en MITÓMANO... Incuestionablemente, no es posible convertirse en un verdadero Iluminado cuando se tiene orgullo. No podría yo jamás pensar en un Dios borracho, fornicario, adúltero, peleador, egoísta, envidioso, celoso, lujurioso, etc. (cada uno de nos es, en realidad de verdad, todo eso). Me ha dado mucho dolor encontrar siempre en los textos Ocultistas, etc. (sin citar en estos momentos organizaciones, algunas muy venerables), ésta tremenda afirmación nociva, de que “somos Dioses”.
El Quinto Evangelio «La Necesidad de Cristalizar el Alma»
Miremos el orgullo, por ejemplo. No es solamente orgulloso el que tiene dinero; no es solamente orgulloso el que pertenece a una familia muy “popoff”, como se dice; no es solamente orgulloso el que tiene un flamante automóvil, que se siente feliz con él; hay otro orgullo; quiero referirme en forma clara al ORGULLO MÍSTICO. Algunas escuelas de tipo pseudo-esotérico y pseudoocultista, dicen: “Mediante la Ley de la Evolución, algún día nosotros llegaremos a ser Dioses Inefables; el hombre está llamado a convertirse en un Dios”... Claro, enseñanzas así, lo conducen a uno al ORGULLO MÍSTICO, al ENGREIMIENTO ESPIRITUAL, a la MITOMANÍA; porque el Hombre, aunque sea muy perfecto, en realidad, aunque llegue a ser un Bodhisattva, no es más que eso: un Hombre... Dios es “el Padre que está en Secreto”, sólo él es Dios. El Padre puede tomar al Hombre, si es muy perfecto, si es un Bodhisattva; ponerlo en su mente, o ponerlo en su corazón, o ponerlo a trabajar fuera de sí mismo, en algún lugar, para que haga algo; pero que ese Hombre, ese “mequetrefe” se sienta siendo Dios, es Mitomanía de la peor clase, del peor gusto. Los Hombres somos Hombres; y nada más que eso: Hombres. Dios es Dios. Pero nosotros los Hombres somos Hombres. El que se siente muy Sabio porque tiene algunos conocimientos de Pseudo- Esoterismo o de Pseudo-Ocultismo aquí, en la mente, y piensa que ya es un Gran Iniciado, etc., etc., etc., ha caído en la Mitomanía, está lleno de sí mismo...
El Quinto Evangelio «La Destrucción de nuestra Herencia Lunar»
Ahora, en cuanto a la mitomanía, es claro, es otra cuestión del Ego, del Yo, con raíces en el Anticristo también. Pero tan perjudicial es la mitomanía como el escepticismo. ¿Qué es lo que en nosotros nos da sabiduría?. La comprensión. No es ni mitomanía ni escepticismo. Pero hay que experimentar y comprender. De la experiencia directa y del estudio, nace la comprensión, y la comprensión nos da fe, pero consciente; no la fe ciega del carbonero, sino la fe consciente.
El Quinto Evangelio «Orígenes Satánicos del Escepticismo y la Mitomanía»
De manera que, entonces, la práctica tal como la enseña AMORC está mal; parte de la autosuficiencia, de la creencia de que uno, un pobre tonto y miserable como uno, es capaz de realizar maravillas, cuando uno no es capaz. Hay que tener fe, empezar por ser humildes y reconocer que nosotros no somos capaces de nada. Que somos unos pobres tontos. Si aparece aquí la Madre Divina, después de haber abierto bien el chakra y después de la meditación, si en la meditación aparece, se aparece si Ella quiere aparecer, y si no quiere aparecer, pues no aparece. Si Ella considera que no nos conviene conocer las vidas pasadas en ese instante, por lo menos en ese momento, pues sencillamente, no aparece, y es inútil entonces insistir ante el espejo.
El Quinto Evangelio «Orígenes Satánicos del Escepticismo y la Mitomanía»
El amor propio es algo terrible. Por ejemplo, los fanáticos del materialismo no aceptan las dimensiones superiores del espacio por amor propio. Se quieren mucho a sí mismos y como es natural, exigen que las dimensiones superiores del espacio, del cosmos y de toda la vida ultrasensible, se les sometan a sus caprichos personales. No son capaces de ir más allá de su estrecho criterio y de sus teorías, más allá de su querido ego y de sus preceptos mentales.
La Revolución de la Dialéctica pág. 60
Mucho es lo que hablan los predicadores sobre la verdad, pero, ¿es acaso posible conocer la verdad cuando existe en nosotros amor propio?
La Revolución de la Dialéctica pág. 61
Sólo acabando con el amor propio, sólo con la mente libre de supuestos, podemos experimentar, en ausencia del yo, eso que es la Verdad.
La Revolución de la Dialéctica pág. 61
Aquellos que son AUTO-SUFICIENTES, ORGULLOSOS, opinan que los MAESTROS y GUÍAS ESPIRITUALES, NO SON NECESARIOS.
Educación Fundamental, 1970
Esas son mentes degeneradas, mentes decrépitas que no saben escuchar, que no saben descubrir lo nuevo, que no aceptan la realidad porque están embotelladas en el AMOR PROPIO. Mentes que se quieren demasiado a sí mismas, mentes que no saben de REFINAMIENTOS CULTURALES, mentes toscas, mentes rudas, que sólo escuchan a su querido EGO.
Educación Fundamental, 1970
La mente degenerada vive embotellada en el pasado, en los preconceptos, orgullo, amor propio, prejuicios, etc., etc. La mente degenerada no sabe ver lo nuevo, no sabe escuchar, está condicionada por el AMOR PROPIO.
Educación Fundamental, 1970
Tienen una autosuficiencia completa, miran con desdén a las gentes de la Edad Media, se creen auto super civilizados, creen que han llegado al non plus ultra de la sabiduría. Es tal su orgullo que piensan conquistar el infinito, el espacio exterior, se ríen de lo que ellos consideran supersticiones de los sabios medievales, he ahí el tipo de la personalidad kalkiana.
La Revolución de la Dialéctica pág. 116
El que quiera realizarse tiene que practicar magia sexual y hollar la senda de la más perfecta santidad. En todas las escuelas espiritualistas se habla mal del prójimo y se discute como loros. Eso no está bien. Nadie tiene derecho de juzgar a nadie porque ningún hombre es perfecto. Ya nos lo dejó dicho el Cristo: "No juzguéis para que no seáis juzgados". "Con la vara que midiereis seréis medidos", etc. Nosotros no tenemos derecho de criticar los defectos ajenos. La murmuración y la calumnia han llenado el mundo de dolor y de amargura. La calumnia es peor que el robo. Las discusiones y las polémicas han acabado con muchas escuelas espiritualistas. Cuando dos individuos discuten, lo que tienen es orgullo y soberbia en la mente, ambos quieren demostrar su consabida superioridad a su interlocutor, ambos tienen a Satán entronizado en la mente. Nosotros debemos siempre dar respetuosamente nuestro concepto y dejar a nuestro interlocutor la libertad para aceptar o rechazar nuestro concepto. Cada cual es libre de pensar como quiera y nosotros no podemos ejercer coacción sobre la mente ajena, porque eso sería magia negra.
Los Misterios Mayores, 1956
Toda comparación es abominable, toda comparación trae miedo, envidia, orgullo, etc. Miedo de no lograr lo que queremos, envidia por el progreso ajeno, orgullo porque nos creemos superiores a los demás.
Educación Fundamental, 1970
Claro, algunos no proceden así, o no procederán en esa forma. Por orgullo dirán: “Yo no me retiro. Yo tengo que darle en la torre”. He ahí el orgullo supino, intelectualoide. Si nosotros no eliminamos de sí mismo el Yo del orgullo, es obvio que tampoco lograremos jamás la Liberación Final.
El Quinto Evangelio «La Conducta Pendular de la Humanidad»
Hasta ahora no nos conocemos a sí mismos; tenemos un concepto totalmente equivocado sobre nosotros mismos. Otras gentes posiblemente nos ven en forma distinta, pero nosotros estamos creídos de que es lo que somos, cuando en realidad de verdad, no nos conocemos.
El Quinto Evangelio «Análisis del Psiquismo Humano»
Cuando hay, por ejemplo, ORGULLO, eso tiene por basamento la ignorancia. ¿De qué puede sentirse orgullosa, por ejemplo, una persona? ¿De su posición social, de su dinero, de qué? Pero si esa persona, por ejemplo, piensa que su posición social es una cuestión meramente mental, es una serie de impresiones que han llegado a su mente (impresiones sobre su estado social, o su dinero); cuando piensa que tal estado no es más que una cuestión mental, o cuando analiza, pues, la cuestión del dinero, viene a darse cuenta que, en sí mismo, existe en la mente en forma de impresiones (las impresiones que produce el dinero, claro está). Si analiza esto a fondo, si comprende, realmente, que el dinero y la posición social y demás, no son más que impresiones internas de la mente, con el sólo hecho de comprender que sólo son impresiones de la mente, hay transformación de las mismas; y entonces el orgullo, por sí mismo, cae, se desploma, y nace en una forma muy natural, dentro de nosotros, la HUMILDAD.
El Quinto Evangelio «Protección Psicológica ante las Impresiones»
Hay también gentes que están muy llenas de sí mismas; esas gentes no quieren escuchar la palabra, no tienen un lugar vacío, un puestecito para nuestra palabra, están llenas de sí mismas: De sus engreimientos, de sus orgullos, de sus... ...de sus vanidades, de sus teorías, etc.; entonces la palabra no tiene donde entrar... ¿Dónde entraría, si esas gentes están llenas de sí mismas?...
El Quinto Evangelio «El Valor Metafísico de Saber Escuchar»
Esos que están llenos de orgullo, de autosuficiencia, esos que están rellenos de teorías, ¿creen ustedes acaso que se encuentran en el estado preciso para poder recibir la Palabra? Ante todo, tenemos que RECONOCER NUESTRA PROPIA NADIDAD Y MISERIA INTERIOR, antes de poder recibir el alimento de la Palabra; y no es posible recibir ese “alimento” si no sabemos escuchar...
El Quinto Evangelio «El Valor Metafísico de Saber Escuchar»
18- Aquellos que siempre nos critican, refutan y atacan, sólo lo hacen movidos por el orgullo, el egoísmo y la vanidad.
Rosa Ígnea, 1954
Vean si no, ustedes, a la dama que se arregla ante el espejo, que se pinta sus grandes ojeras, que se afina las cejas, que se pone unas enormes pestañas, pues, artificiales, que los labios los tiñe con un color rojo, etc. ¡Véanla vestida al último modelo: Cómo se mira ante el espejo, enamorada de sí misma! Está convencida de que es bellísima... Si le dijéramos que es espantosamente fea, se sentiría herida en su vanidad (y mortalmente). Ella tiene una Fantasía terrible, su forma de Fantasía la hace verse como no es, la hace verse con una extraordinaria belleza...
El Quinto Evangelio «La Imaginación como Poder, la Fantasía como Enfermedad»
Naturalmente todas estas palabras de AUTO-CONSUELO y AUTO-CONSIDERACIÓN sólo tienen por objeto la propia AUTO-JUSTIFICACIÓN.
Magia de las Runas, 1969
No es suficiente comprender intelectualmente el defecto descubierto, se hace necesario sumergirnos en profunda meditación interior para atrapar al defecto en los otros niveles de la mente.
La Revolución de la Dialéctica pág. 22
La mente tiene muchos niveles y profundidades y mientras no hayamos comprendido un defecto en todos los niveles de la mente, nada habremos hecho y éste continuará existiendo como demonio tentador en el fondo de nuestro propio subconsciente.
La Revolución de la Dialéctica pág. 22
Cuando un defecto es íntegramente comprendido en todos los niveles de la mente, entonces, éste se desintegra, al desintegrar y reducir a polvareda cósmica el yo que lo caracteriza.
La Revolución de la Dialéctica pág. 22
Una práctica
Así que debemos trasformar las impresiones mediante la Conciencia. Es muy fácil interponer la Conciencia entre la mente y las impresiones, entre las impresiones y la mente. Para recibir las impresiones con la Conciencia y no con la mente, sólo se necesita NO OLVIDARNOS DE SÍ MISMOS, en un instante dado. Si alguien en cualquier momento nos está hiriendo con la palabra, no debemos olvidarnos de nuestro propio Ser, no debemos permitir que la mente reaccione, no debemos permitir que intervenga el mí mismo: el amor propio, el orgullo, el engreimiento, etc.
El Quinto Evangelio «El Verbo y el Magisterio Sacerdotal»
Una práctica
Conviene, pues, que estemos nosotros transformando las impresiones mediante la compresión. Si alguien nos adula, nos alaba, por ejemplo, ¿Cómo transformaríamos nosotros la VANIDAD que tal adulador podría provocar en nosotros? Obviamente, las alabanzas, las adulaciones, no son más que impresiones que llegan a la mente, y ésta reacciona en forma de vanidad. Pero si se transforman tales impresiones, la vanidad se hace imposible. ¿Cómo se transformarían, pues, las palabras de un adulador, esas impresiones de alabanza, en qué forma? ¡Mediante la compresión! Cuando uno realmente comprende que no es más que una infinitesimal criatura, viviendo en un rincón del Universo, de hecho transforma, pues, por sí mismo, tales impresiones de alabanza, o de lisonja, en algo distinto; convierte tales impresiones, dijéramos, en lo que son: Polvo, polvareda cósmica, porque comprende uno su propia posición. Ya sabemos que nuestro planeta Tierra es un grano de arena en el espacio. Pensemos en la Galaxia en que vivimos, compuesta por miles y millones de mundos... ¿Qué es la Tierra? Es una mísera partícula de polvo en entre el Infinito. ¿Y qué nosotros? Organismos, dijéramos, casi microorganismos, de esa partícula... ¿Entonces qué? ¿Qué surgiría en nosotros con estas reflexiones? LA HUMILDAD, es claro, y ésta, obviamente, produciría una transformación de las impresiones que se relacionan con la lisonja, y la adulación o la alabanza, claro; y no reaccionaríamos (como resultado) en forma de orgullo, ¿verdad? Cuanto más reflexionemos en esto, vemos más y más la necesidad de una transformación completa de las impresiones...
El Quinto Evangelio «Protección Psicológica ante las Impresiones»