Empero, es incuestionable que el trabajo superior en los abismos lunares, eliminando a los tres traidores de HIRAM-OSIRIS, habría de ser indudablemente mucho más difícil.
Se me previno y aconsejó con las siguientes palabras: "Debes cuidarte muy bien del frío lunar -como diciéndome no abandones la magia sexual-. Tenéis el Yo bien muerto, mas si cometieses el error de caer nuevamente en la generación animal, entonces el EGO resucitaría poco a poco".
El Parsifal Develado, 1970
En los abismos de Selene empecé mi trabajo con Judas, el demonio del deseo, el KAMARUPA Teosófico; es lamentable que muchas gentes ignorantes confundan a este primer traidor con el cuerpo sideral o astral que los dos veces nacidos fabricaron en la FRAGUA ENCENDIDA DE VULCANO.
La Diosa de Cabeza de Escorpión -el tercer aspecto cósmico de mi Divina Madre Kundalini-, caminando dentro del monstruo pasionario disfrazada de misterioso alacrán, hizo llover sobre él su copa de destrucción.
He aquí que los Dioses que me ayudaron desgarraron el pecho de la primera Furia sin misericordia alguna. La Diosa de cabeza de León, espantosamente Divina, inmovilizó sus miembros y le quitó toda la fuerza bestial que poseía.
Huelga decir con pleno acierto y gran énfasis que enhorabuena y gracias al auxilio directo de mi Divina Madre Kundalini, quedó reducido a cenizas el horripilante demonio del deseo, el malvado Judas.
Un poco más tarde hube de continuar mi trabajo con el inquieto demonio de la mente que tanta amargura nos trae, el abominable Pilatos de todos los tiempos.
El Parsifal Develado, 1970
En los abismos de Selene inicié mi trabajo desintegrando a JUDAS, el Demonio del Deseo...
Huelga decir con gran acierto que, enhorabuena y gracias al auxilio directo de mi "Divina Madre KUNDALINI", quedó reducido a cenizas el horripilante Demonio del Deseo...
Las Tres Montañas, 1972
Entonces exclamé con «el libro de la morada oculta»: "¡Oh Demonio APOPI!, Tú debes morir en lo profundo del lago del cielo, en los infiernos atómicos lunares, allí donde mi Padre que está en secreto ha ordenado que mueras. Retrocede pues, Demonio maligno del deseo ante las flechas de mi luz que te hacen mucho daño"
He aquí que los dioses que me ayudan desgarran tu pecho sin misericordia alguna. La diosa de cabeza de león, espantosamente divina, inmoviliza tus miembros, te quita la fuerza bestial que posees.
La diosa de cabeza de escorpión, el tercer espectro de mi Madre divina, caminando dentro de ti mismo, transformada en tenebroso alacrán, hace llover sobre ti su copa de destrucción.
¡Desaparece pues definitivamente, APOPI!, Enemigo de RA (EL LOGOS), tu querías meterte también dentro de los misterios de la LOGIA BLANCA, atravesar victorioso las regiones del oriente interno y conservando el veneno de tus deseos, pero te equivocaste de puerta porque tu destino es el abismo y la muerte.
¡APOPI habéis sido derribado! el dolor que te ha infringido la diosa con cabeza de escorpión, bien lo habéis sentido! ¡Ya no volverás a conocer los goces de la pasión sexual! RA, mi DIOS INTERNO, te hace retroceder fulminado por el rayo de la justicia cósmica, ¡te pega, te hiere de muerte, hace mil cortes en tu cara pasionaria, quebranta tus huesos, te reduce a polvo!
En los infiernos atómicos SUBLUNARES existen encantos deliciosos, bellezas terriblemente malignas, fascinantes. Recordad amado lector que entre las cadencias milagrosas del verso, también se esconde el delito.
Mi Regreso al Tíbet, 1969
APOPI ha muerto. ¡Qué dicha! Ya no podrá esa bestia afligir más mi adolorido corazón.
Pasó el tropel de las pasiones. En la cercana selva resuenan las voces de los dioses inefables. Murió la pasión sexual de APOPI y no lejos del nido en que las aves del misterio se arrullan con sus tiernas melodías, me siento más feliz que el luminoso cisne que vio de Leda la inmortal blancura.
Yo soy aquél que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. Como la galatea gongorina me encantó en verdad la marquesa verleniana, y así juntaba a la pasión sublime una sensual hiperestesia humana. Entre el vivo son de músicas sonoras que anima el coro de bacantes ebrias, bebiendo vino, regando rosas y tejiendo danzas me revolqué como el cerdo en el lodo.
APOPI ha muerto; llegó la hora del supremo triunfo concedido a mis lágrimas y ofrendas por el poder de mi divina Madre.
Mi Regreso al Tíbet, 1969
La noche que regresé a la orden sagrada del Tíbet, fui feliz; en los hondos abismos dejé el cadáver del terrible demonio APOPI...
¡Señor, Señor! Cuánto sufro al ver a las pobres gentes tan equivocadas; piensan que ya tienen el cuerpo astral. ¡Mas solo poseen en verdad el cuerpo de deseos, el abominable demonio APOPI!
¡Bello trabajo de mi Madre Kundalini!... Redujo al espantoso demonio del deseo... ¿Pero y la mente qué?
Mi Regreso al Tíbet, 1969
"¡Atrás, Oh demonio mental, tú, hacia quien Osiris (el ser íntimo de cada ser humano), siente horror! Aléjate de mi barca empujada por vientos propicios".
Y clamé con gran voz como cuando un león ruge, llamando con todas las fuerzas de mi alma a mi Divina Madre Kundalini, y siete truenos repitieron mis voces...
"Los Dioses de la vasta tierra están atraillados. ¡Vete asqueante Pilatos, el Dios, Señor de la región de los muertos, te detesta!".
Esta Furia siniestra en su ocaso aterrador, llegó a tomar la presencia de un niño...
Vana sombra reduciendo lentamente su figura, monstruo que se embellece, pierde su tamaño original, se reduce a un punto y desaparece para siempre.
Aniquilación... palabra terrible... ese fue el final del Pilatos fatal que me atormentaba...
El Parsifal Develado, 1970
Abro el libro egipcio de la "MORADA OCULTA" y estudio el capítulo que a la letra dice:
"¡Atrás, Oh Demonio Hai! (Demonio de la mente), horror de OSIRIS. Tu cabeza, (El vehículo mental lunar) ha sido cortada por THOTH. (El Buddha Íntimo). Las crueldades, (el trabajo de desintegración mental) que yo he ejercido en tu persona me han sido ordenadas por las Jerarquías del cielo".
"Atrás pues, Oh Demonio Hai, tú, hacia quien Osiris siente horror. Aléjate de mi barca (el propio navío de mi vida) empujada por vientos propicios.
Mi Regreso al Tíbet, 1969
Y así trabajando intensamente y suplicando a ISIS mi Divina Madre Kundalini, logré al fin desintegrar, reducir a polvareda cósmica al terrible demonio Hai de los misterios egipcios.
Mi Regreso al Tíbet, 1969
Después proseguí mi trabajo atacando a Caifás, el tercer traidor, la más detestable de todas las Furias.
Yo vi subir al demonio de la mala voluntad por la escalinata de mi morada, tenía un aspecto Cesáreo.
El Parsifal Develado, 1970
"Los dioses me concedan tu Trono, ¡Oh! RA, así como tu cuerpo glorioso. Tu ruta, yo la recorro; y al alba, rechazo al demonio NEBT (El demonio de la mala voluntad) que llega disimulado detrás de una columna de llamas, y en un estrecho y largo corredor, me ataca de improviso...".
Mi Regreso al Tíbet, 1969
Esos tres traidores: Judas, Pilatos y Caifás, son los mismos tres demonios de los misterios egipcios citados en este capítulo: el demonio del deseo, el demonio de la mente, y el demonio de la mala voluntad.
Mi Regreso al Tíbet, 1969